Luego de visitar el Taj Mahal, fuimos a ver el Fuerte de Agra. El Diwam-i-Am que aparece en el video (salón de las audiencias públicas) lo vi nuevamente en uno de los DVDs que compré ahí mismo en Agra , la película “Jodhaa Akbar”.
Habíamos leído en la Lonely Planet que desde un parque al otro lado del río Yamuna, uno podía ver el Taj Mahal por “atrás”. Le preguntamos a nuestro chofer Feroz, y nos dijo que conocía la ruta, y que de hecho nos podía llevar a un lugar donde no nos cobrarían.
Claro que para llegar a ese lugar, aparte de pasar por unas poblaciones medio marginales, tuvimos que cruzar este puente:
India es un país que deja algo en uno. No hay pobreza, desorden, tráfico, suciedad, ruido, muchedumbre, que impida la formación de un sentimiento de cariño hacia el país.
Y, por supuesto, los monumentos maravillosos ayudan mucho a tener recuerdos notables!
Le pedimos a Feroz que nos llevase a un lugar donde pudiésemos tomar un trago, pero que no fuese una discotec, con la música a todo chancho, sino más bien algo parecido a un pub.
Parece que en Jaipur no hay mucho de eso, o Feroz no tenía los datos a la mano, porque lo más cercano que encontró fue en un hotel, en su restaurant, que tenía copetes. De hecho pensaban que íbamos a cenar.
La cosa es que, como ya estamos acostumbrados, salieron los músicos y las bailarinas, y nos divertimos montones, al final el show casi era totalmente para nosotros solos!
Parte 1: Dos muchachas danzan con cántaros de metal en la cabeza, mientras suena la música en vivo.
Parte 2: Una muchacha danza con cada vez mayor cantidad de cántaros en la cabeza, saca un billete con la boca a la altura del suelo, todo al ritmo de la música tradicional en vivo.
Parte 3: Un muchacho y una muchacha bailan al ritmo de la música en vivo, yo me sumo a la diversión e intento cantar un poco, ja ja ja!
Un auténtico encantador de serpientes en el Palacio de la Ciudad en Jaipur. Un poco tiesa la serpiente, pero miren al final el cachamal que le pega el muchacho!
El maharajá de Jaipur podía albergar hasta a doce maharanis en su palacio del Fuerte Amber. Antes de que se nos acabara la tarjeta de memoria dimos un vistazo rápido al patio común y el balcón que tenía el maharajá.
Temprano por la mañana, nada mejor para los huesos que subirse a un elefante bebé y trepar por la colina hasta el Fuerte de Amber, en las afueras de Jaipur, la capital de Rajastán.
Una de las cosas “inolvidables” de India fueron sus calles. Nos hicieron sentir que las ciudades chilenas están vacías. Que Chile entero está despoblado. Porque allá todo es muy lleno.
Algo de eso intentamos capturar en este video. Vamos con Feroz manejando por el centro de Jaipur, la capital de Rajastán, hasta llegar a la Puerta Tripolia, entrada VIP al Palacio de la Ciudad (donde vive el Maharajá), y luego nos vamos por un costado pasando el famoso Hawa Mahal.
Pushkar es uno de los poblados más pequeños que visitamos en India. Nuestro guía Lala nos contaba que vienen muchos turistas y se quedan meses, porque el alojo y la comida son muy accesibles al bolsillo.
Dimos una vuelta al lago en un par de horas, visitamos varios templos, y luego, la puesta de sol, al ritmo de la percusión: