Tweets Semanales 2020-12-08

1994–02-14L Concepción a Santiago

This entry is part 9 of 9 in the series Mochileo

Último día, nadie se enoja, y es el momento de emprender el retorno a casa. Pese a ser una jornada relativamente tranquila, no está falta de cosas que a mí, ahora comenzando la tercera década del siglo XXI, me asombran de cómo vivíamos a fin del siglo XX.

Y con el correr de los años, ¿qué pasó con este grupo de mochileros? Ufff, tantas cosas, hubo tantas historias después de esta del mochileo, todas ellas dignas de su propio post. Solamente para resumir: David, Darío y yo dejamos el Pompeya en marzo del ’95, y nos fuimos a otro grupo scout, y vueltas más, vueltas menos, nos vimos por varios años más. A David lo veo hasta la fecha, y algún contacto intermitente tengo con Darío. A Sergio, Carlos, Andy y Juano los vi pocazo después del ’95, pero de una forma y otra he podido juntarme con Andy y Juano que desde hace varios años viven fuera de Chile, y alguna que otra cosa por whatsapp muy de vez en cuando. 

De todos tengo su instagram: algunos más activos que otros. En orden alfabético: Andy, Carlos, Darío, David, Juano, Sergio.


387va Noche Lunes 14 de Febrero Fin Mochileo

A las 9:00 me despierta el conductor, me bajo y tomo una ¿Lan-R_puerto?(1) a Talcahuano. Hediondo, y más encima para ver el Huáscar hay que sacar pase con carnet.(2) Filo, tomo una Las Galaxias al centro de Concepción.(3) En el Unimarc compro comida,(4) y voy a la plaza de armas. En Sernatur me dan un mapa, y tomo micro al terminal.(5) No hay pasajes, camino a Camilo Henríquez, y compro por $ 3200 pasaje de las 13.15 a Stgo.(6) Paso al baño y espero. Subo al bus, y comienza el viaje. Paramos cerca de Talca, y me prestan el baño, espero. Subo de nuevo y veo el diario, veo tele y todo ok hasta llegar a Santiago. Un chófer me lleva(7) y llego a casa. Good onda, llamo al Juancho para despedirme.(8) Me ducho bien duchado y llega el Covarrubias(9) con un amigo, bla-bla y vemos películo porno.(10) Se van y procedo a comer y ordenar, zzz.


(1) Me encanta esa época donde los recorridos de micro tenían nombre, y los boletos un lindo diseño.

(2) Esto, es una de las cosas más insólitas de todo el mochileo: yo todavía no había sacado carnet de identidad. Ni siquiera sabía mi RUT. No lo supe hasta que en cuarto medio, para inscribirme para la Prueba de Aptitud Académica (PAA), tuve que ir a sacar carnet al Registro Civil. ‘¿Su RUT?’, me preguntaron. ‘No lo sé, dígamelo usted, ¡nunca lo he tenido!’. Y claro, todo lo que tenía yo, en la libreta de familia, era un número escrito a lápiz pasta, el RUN, que en esos tiempos era totalmente diferente (más largo, creo). Ahí, en el Registro Civil, buscaron en su sistema, y me informaron cuál era mi RUT. ¡Pero esto sucedió después de este mochileo!

(3) Recuerdo perfecto esta caminata hasta el Unimarc de Concepción, porque yo no tenía idea dónde estaba parado en la ciudad. Cuando me bajé de la micro en el centro, pensé: debo ir por la grilla hacia donde los números bajan, hasta llegar al cero. El tema es que en Concepción, esa estrategia te aleja del centro, y te lleva a una esquina de la grilla central. Y por ahí estaba el Unimarc.

(4) En el Unimarc recuerdo que compré un paquete de galletas y botella de jugo, entre otras cosas. Todo por $ 480:

(5) Y esos serían mis últimos gastos antes del pasaje de regreso:

(6) Pasaje de regreso a casa

(7) Según mi registro, en este momento mi efectivo alcanzaba al gran total de $ 10. Por ello, no tenía plata para pagar la micro desde el terminal para la casa. Pero en esos tiempos, era usual que los choferes te llevaran. Esa moneda de $10 que sobró del mochileo, la guardé por años. Luego, la perdí.

(8) Esta llamada debe haber sido algo relacionado con el ingreso del Juancho a la Escuela Militar.

(9) El Covarrubias: Otro scout amigo de todos los que habíamos estado mochileando.

(10) Un final freak para la historia. Estamos hablando de la época de los VHS. O sea, el Covarrubias trajo un cassette de video para ver porno (cosa freak #1). Y claro, en la casa yo no vivía solo, estaban mi hermanos y mi papá, y vimos esto ahí con ellos dando vuelta, intentando pasar piola (cosa freak #2). Ahora, en retrospectiva, ¿ver porno en grupo, con un amigo X de un amigo? (cosa freak #3).

Manuscrito original:

1994–02-13D Valdivia a Concepión

This entry is part 8 of 9 in the series Mochileo

Según mis registros de gasto, en este punto del mochileo, yo todavía contaba con alrededor del 50% de mi presupuesto original intacto: unos $ 5.000 para continuar. Recuerdo que mi ‘punto de retorno’ era la plata para el pasaje de vuelta a Santiago. No tengo idea cuánto costaba un pasaje a Santiago desde Valdivia, pero viendo lo que se describe más adelante, no creo que la decisión de terminar mi participación en el mochileo haya tenido que ver con dinero …


386va Noche Domingo 13 de Febrero Mochileo

A las 12:00 nos levantamos, me arreglo y digo que me voy.(1) Como empanaditas, y Darío me dice entonces que iba a ir conmigo. Filo.(2) Con David y Carlos cruzamos el puente, y luego de ‘n’ rato, un pan de molde blanco nos deja en las afueras de Valdivia. Ahí pronto nos lleva una micro en rodaje. A otros compadres les hace el amague. Destino: Concepción, la raja.(3) Me tiro y zzz, los otros dos se bajan en el cruce a Villarrica.(4) Sigo entre zzz, paisaje y bla-bla. Llegamos a Temuco y paramos a comer. Compro papas fritas y humita con tomate.(5) Seguimos el viaje, pasamos el Malleco, el Bío-Bío. Se hace de noche y en Los Ángeles llevamos gente, dejando botada y empujando a otra.(6) En un servicentro paramos y compro bebida,(7) y seguimos, entramos al cruce y a la una estamos en Concepción. Veo qué hacer y me dejan en la máquina. La raja, duermo ahí.(8)


(1) Realmente no recuerdo nada de los motivos de esta decisión de irme del mochileo. ¿Me habré aburrido? ¿Habré pensado que no estaba valiendo la pena la aventura?

(2) No cacho cuál es el drama aquí. Si es que no estoy cruzando recuerdos incorrectamente, después de haber ido a la Villa Alhué un par de meses antes, Darío me había dicho que nos estábamos juntando mucho, o algo así. ¡Típicas Daríocosas! Y al parecer en este mochileo no hicimos nunca grupo de dedo. ¿Habrá tenido que ver algo con ello? Nunca lo sabremos.

(3) Esto que la micro fuera bien lejos, era muy conveniente para mis planes, porque mi idea era ir lo más al norte posible, para que el pasaje a Santiago saliera lo más barato posible y me alcanzara con la plata que tenía.

(4) ¿Qué hicieron los otros después? Es harina de otro costal. Lo que sí no deja de llamarme la atención a mí mismo, es que me estoy quedando solo, en una micro con personajes desconocidos, por varias horas y kilómetros, y no recuerdo haberme sentido en peligro en ningún momento. No lo dice el relato, pero recuerdo perfecto que en un momento cerraron las ventanas y se pusieron a fumar pito, cosa que me dio totalmente lo mismo.

(5) Humita con tomate en Temuco:

(6) Supongo que paramos a ayudar a alguien que estaba en pana.

(7) Registro de gastos:

(8) Esto es de lo más freak. Recuerdo que me dejaron dentro de la micro cerrada (yo no podría abrir por dentro), y estábamos en una especie de estacionamiento de micros, onda terminal. Y no había nadie más. ¿Y yo? ¡De lo más feliz!


Original:

1994–02-12S Puerto Varas a Valdivia

This entry is part 7 of 9 in the series Mochileo

Había dos tipos de actividades para el rango de edad al que pertenecíamos en los scouts (pioneros — ruta): Las de ciudad, y las de fuera de ciudad.

En ciudad, nos separamos el ’93 en tres equipos: el equipo Local, el equipo Biblioteca, y el equipo Tótem. El equipo Local tenía como misión hacer que nuestro local fuese más vivible y funcional. Hubo un concurso de locales en algún momento del año, y en realidad este equipo hizo un gran trabajo, porque el antro se convirtió en un lugar bastante más ameno. El equipo Biblioteca, armó una biblioteca para el grupo. Consiguió libros, habilitó un espacio para aquello, y luego la administró. El equipo Tótem, donde estaba yo, publicaba periódicamente un número de la revista del grupo.

El otro tipo de actividades que hacíamos eran fuera de la ciudad, y ahí teníamos campamentos, salidas, pasos, retiros, peregrinaciones, campamentos escolares, y misiones, además de actividades con otros grupos (olimpiadas distritales) o servicios a otras unidades del grupo (guardias).

Esto del mochileo no es ninguna de las anteriores. No éramos nada más que un subconjunto de los personajes de scout que decidimos irnos a echar la talla al sur por nuestra cuenta.

Transcripción:


385va Noche Sábado 12 de Febrero Mochileo

Despertamos a las seis con un cafecito,(1) y vemos el amanecer al fuego.(2) Echamos tallas,(3) y a las ocho bajamos al albergue, primero compro 3 pan y 1 mortadela = $ 100. Comemos y nos vamos.(4) Allá nos lavamos, cambiamos de ropa y listo, salimos con Juano a hacer dedo. Nos llevan de una al cruce y ahí esperamos una hora, al tercer alá(5) nos lleva una camioneta azul. Dormimos, pasamos a mear(6) a un servicentro, y a las 13:10 llegamos a Valdivia. Un tipo le vende diario atrasado al Juano, y nos vamos por 10 al centro. Ahí nos sentamos en la plaza, inspeccionamos el Valdivia con su feria, intentamos comer cazuela, pasamos a Sernatur, vemos campeonato aeróbica, y almorzamos panes con jamón y queso, leche de plátano.(7) Justo llegan Andy y David, que el resto anda por ahí. Bla-bla y duermo siesta.(8) Despierto y a las siete voy a llamar a Rodrigo(9) ¡Feliz cumpleaños! y a mear. Vuelvo y no llega el resto, vamos a ver un albergue. Y aparece una Droopy(10) que nos ofrece alojo. Vamos a ver, pero nos arrepentimos, vamos al albergue y por $ 200 dejamos las mochilas.(11) Salimos a la plaza y vemos espectáculo brake-dance. Ahí están Darío, Sergio, y Carlos. Buena onda, son las ocho. Vamos al albergue a dejar mochilas(12) y nos juntamos en la plaza. Están en noche de challas.(13) Vamos a la costanera y hay espectáculo musical. La raja, pasamos a Isla Teja pero no hay mucho, volvemos y vemos otro brake dance,(14) pero picante. Pasamos al bravo Nápoles, por schops, y dejamos la cagá.(15) Nos vamos al albergue, y convencemos al tipo de quedarnos por $ 500. Tomamos una sopita y a la cama, en el pasillo. ZZZ Nos pasan colchoneta, ZZZ.


(1) Por las vías del tren, o en algún vagón que había por ahí, apareció gente. Operarios ferroviarios, tal vez. Probablemente les dimos lástima y por eso nos dieron café.

(2) Hicimos una fogata con trozos de durmientes y otras maderas que encontramos por ahí.

(3) La principal talla era, por supuesto, que las mochilas estaban durmiendo calientitas bajo techo en un albergue, y nosotros estábamos ahí muertos de frío. 

(4) Al albergue donde están guardadas las mochilas.

(5) Un ‘alá’, sería ponernos de rodilla en el pavimento, uno al lado del otro, y levantar ambas manos y bajarlas hasta el suelo repetidas veces, suplicando.

(6) Tomando en cuenta que a nosotros nada nos podría importar menos que pasar a un baño, debe hacer sido probablemente que el vehículo paró a echar bencina. Y claro, en esos tiempos, los baños eran gratuitos.

(7) Gracias Juano por tanto. Claramente aquí se rajó. Jamón y queso eran artículos de lujo en este contexto, inalcanzables para mi presupuesto.

(8) ¿Dónde habré dormido siesta? Probablemente en el pastito que hay por ahí cerca de la costanera. 

(9) Mi hermano, que cumplía 25 años.

(10) Le decíamos Droopy a aquellas personas medias pavas o lesas.

(11) Registro de mis gastos en esta ciudad:

(12) En el relato se indica que vamos a dejar las mochilas dos veces. La segunda vez, serían las mochilas de los tres personajes recién nombrados, con quienes no nos habíamos topado aún.

(13) ¡Ah! ¡La noche Valdiviana! En retrospectiva, es una suerte haber estado en Valdivia este día sábado, puesto que la noche Valdiviana es, según entiendo, uno de los momentos más divertidos y animados de la ciudad. El tema con esas challas es que uno no se da ni cuenta y ¡paf! challas en la boca o ¡paf! challas adentro de los ojos. 

(14) No sé qué onda con tanto brake dance. No recuerdo especialmente que haya sido furor en esos tiempos.

(15) El Nápoles. Esto es lo que recuerdo que sucedió ahí: El Juano pidió un schop para él, y creo que le invitó un schop a alguien más. Llegaron sus dos schop, y se los tomaron. Luego, Juano le dice al mesero “pago dos schop”, y en breve, en vez de llegar la cuenta, llegan dos schop adicionales. Por supuesto, decimos que no los queremos ni los pagaremos, todo tranquilos y relajados. En ese momento, el personal del local se puso animoso, y nos dicen algo así como ‘ustedes no saben dónde están, ¡el Nápoles es bravo!’. Onda, amenaza velada, ufff. Los meseros, la cajera, todos se ponen violentillos, y, en realidad no sé qué pasó después. A los combos no llegamos, y creo que esos schops no los pagamos, y salimos todos sin ningún rasguño. Pero nunca más nos olvidamos que: el Nápoles es bravo. 


Original:

1994–02-11V Polincay a Puerto Varas

This entry is part 6 of 9 in the series Mochileo

La manivela da otra vuelta y nos descoloca. Como no tenemos itinerario ni planes, supongo que era lo que tenía que pasar. Por otro lado, veremos cómo las decisiones a veces son malas, y a veces, son simplemente chistosas, al verlas desde la lejanía del tiempo.

Transcripción:


384va Noche Viernes 11 de Febrero Mochileo

A las 9:30 nos levantamos, nos arreglamos un poco, nos lavamos y vamos a buscar nuestro desayuno.(1) Estamos listos para trabajar. Nos tramitan caleta. Cago ‘N’ y bajo, pero vienen de vuelta, vagamos y nos llevamos unas cámaras(2) en una micro. Volvemos a vagar, y con Darío vamos a buscar pinceles y yo a dejar remedios. Volvemos a hacer lienzo grande, y viene don Feña a decir que nos vamos.(3) Filo, tristes igual. Terminamos, arreglamos las mochilas y acompaño a Darío a buscar el legendario.(4) Conapaihuén,(5) coreanas, todo ok pero no aparece. Vamos a despedirnos a Servicio. Nos tratan súper bien, la Poroto me da su teléfono y pide el mío.(6) Volvemos, y nos tienen almuerzo. La raja, igual piola, nos despedimos de todos: Carlos, Souchi, Chino, Poroto, Carola y el resto. Gritos largos(7) y nos vamos. No nos dejan salir, el medio atado por handy,(8) al final nos vamos. Darío compra polera y salimos.(9) Pasa pronto una micro y nos vamos. También van Andy, Sergio, David. Bla-bla. Llegamos y pasa el bus con el resto, el Andy corre a buscarlos. Nosotros ZZZ. Vamos a los videos a juntarnos, y llegan todos. Ahí me tiro y cabezeo, al final me voy con el Carlos. Compro helado de 350 de plátano con chirimoya alegre la raja, y salimos a hacer dedo. Nos lleva una doble cabina blanca adentro. Nos deja afuera y caminamos pa’dentro.(10) Nos tiramos en la plaza y encontramos al resto en el muelle. Llegan los otros dos, tomamos fotos(11) y partimos a buscar albergue. En contramos al Kachencho,(12) bla-bla, chao. Salimos pa’rriba a una ¿escuela / esquina? y vale ¿?. Van a buscar qué hacer. Llega el Kachencho, bla-bla, nos da bebida y cuenta atados amorosos. Vamos con David a comprar y a la vuelta ya están. Al final ducha x $ 200 y nada más.(13) No sabemos qué va a ser el final. Se duchan y nos arreglamos para salir. Vamos a la plaza, pasamos a una feria artesa donde cantan La Cabra.(14) Jugamos taca-taca los sparrin’(15) y ganamos 3x2. De ahí pasamos al centro de llamados a llamar (obviamente) y compramos pan por ahí.(16) Vemos qué hacer y nos separamos al casino. Buena onda, simpático. Nos sacamos fotos(17) y a la salida llegan Sergio y Juano. Engrupimos que ganamos $20000. Hacemos muuu y compramos un paquete.(18) Ganamos una vez y se nos va altiro. Vamos a buscar a Darío ermitaño(19) al muelle y partimos a la estación de tren. Muertos de frío, con sueño entrecortado.(20)


(1) Este es el tipo de cosas por las que todos los asistentes a estos eventos (tanto los beneficiarios como los de Servicio), tienen que pagar una cuota. En este caso, nosotros estábamos desayunando gratis, en la práctica.

(2) Cámaras de neumático, para juegos de agua.

(3) Don Feña se refiere al papá del Feña. Don Feña era un alto dirigente de la Asociación de Guías y Scouts de Chile. En este momento, entonces, nos están echando del Moot en Polincay.

(4) Hay dos posibilidades acá. Una, es que el ‘legendario’ sea un machete. La otra, era un abrigo oscuro largo. Lo loco, es que realmente en este contexto, cualquiera de los dos es plausible. No hubiese sido nada de raro que nosotros andáramos con un arma blanca de varios centímetros de longitud.

(5) El Conapaihuén era otro grupo scout amigo. Acá estaba la Carola, ex-polola de mi hermano.

(6) Todo esto este relato está escrito en un cuaderno. No obstante, recuerdo que este número de teléfono lo tenía en un trozo de papel higiénico. Tal vez el cuaderno ya estaba guardado al fondo de la mochila.

(7) Los gritos del Pompeya, en comparación, eran súper cortos y fomes.

(8) Handy: Walkie-talkie. Intercomunicador. Radio.

(9) Por lo que veo, la polera la compré yo realmente. Una para él, y otra para mí. Era blanca, la recuerdo perfecto.

(10) Como yo me fui con Carlos, ni él ni yo aparecemos en estas fotos que se tomaron los otros en las afueras de Puerto Varas.

(11) Esta foto es muy buena, yo creo que interpreta totalmente el espíritu en el que estábamos todos. Lamentablemente, a mí me molestaba el sol, y me pareció súper buena idea poner mi cara en la sombra de un poste que había ahí, ¡d’oh!

(12) El Kachencho era un amigo del Juancho.

(13) Vean por favor el tipo de gastos, y los montos involucrados. Estas mochilas se quedaron bien guardadas en un albergue, que era uno de los que habilitaba el INJ (Instituto Nacional de la Juventud). En esos tiempos, había una red de albergues para los jóvenes mochileros. Por algún motivo, nosotros decidimos que lo del horario de llegada no nos acomodaba, y queríamos libertad. Pensamos en dejar las mochilas (y los sacos de dormir) seguros, y después veríamos dónde dormir.

(14) La Cabra: Es una canción que he escuchado como dos veces en la vida, pero todavía me acuerdo de parte de la letra.

(15) En el local de apoderados del Pompeya, había un taca-taca, y jugábamos harto ahí. A algunos de nosotros nos apodaban los sparrin’, por malos, supuestamente.

(16) Tal vez, el pan lo compramos aquí en este lugar:

(17) En el casino de Puerto Varas. Esas cinco lucas eran solamente para la foto, porque no nos podíamos dar el lujo de gastarlas realmente ahí.

Carlos y David

(18) Hacer muuu: hacer una vaca, recolectar dinero. Un paquete: de fichas de casino.

(19) Tal vez en estos posts no queda muy claro, pero el grupo de personajes que fuimos a mochilear nos conocíamos perfecto entre todos, desde hace varios años. No solamente en las actividades propias de scout, sino también socialmente, fuera de ellas. Una vez, en primero o segundo medio, mi profesor jefe del colegio, el Cucho, me sacó aparte y me preguntó por qué no me esforzaba más en hacerme más amigos entre los compañeros de curso. Yo le expliqué que no me daba la neurona para agregar más a los tantos que ya tenía en los scouts. Y es que en realidad, casi todo nuestro tiempo libre lo pasábamos juntos. En fin, a lo que voy en esta nota: Si me dí el trabajo de poner por escrito un rasgo de personalidad de uno de nosotros, es porque de alguna manera, me llamó la atención. 

(20) Y así fue cómo las mochilas durmieron calientitas y nosotros casi que con hipotermia. Como en la estación de trenes de Temuco habíamos dormido tan bien, pensamos que dormir en la de Puerto Varas iba a ser igual. El problema es que esta estación estaba sin uso, y por lo tanto no tenía ventanas ni nada de infraestructura. Era igual que estar afuera. Recuerdo que me acomodé debajo de un banco, de esos que son tres o cuatro tablas delgadas, y que dormimos la nada misma.


Texto original:

1994–02-10J Moot

This entry is part 5 of 9 in the series Mochileo

¿Se acuerdan de ese tren lleno de scouts, al que nos colamos en Temuco? Bueno, habrá sido el karma, las vueltas de la vida, o deudas que se pagan: no sé cómo fue que acordamos a hacerlo, pero este día fuimos de alguna forma a devolver la mano.

Transcripción:


383va Noche Jueves 10 de Febrero Mochileo

Una buena dormida, a las doce nos despertamos, y en filita a ducharnos. Salimos en grupos a la plaza de armas. Con David vamos caminando, nos lleva una camioneta blanca y bajamos. Llegamos y voy a llamar. Hablo con mi horrible y todo ok.(1) Volvemos y nos organizamos, Carlos, David y yo al Moot y el resto a Angelmó.(2) Vamos al paradero [centro turístico], hay un loco con cajón.(3) Vamos a comprar tape y pan, a la vuelta una camioneta roja nos espera,(4) llegamos a Polincay y espero. Viene Renato a buscarme, dejamos mochilas y a trabajar(5) bajando tablas. En juegos. De ahí ponemos paneles y voy a ver a la Chubi, enyesada y pesada y traigo al Andy y al Sergio, y seguimos trabajando. Llegan los otros dos(6) y nos abrigamos y comemos. ¡Ñam! Salimos a la inauguración. Fome, pero igual lo hueveamos todo. Al fin, vamos a la carpa y nos presentamos, los “eso”.(7) Jugamos a la abejita(8) y a trabajar. Con el Chino vamos a bodega y hablo con la Poroto, me deja pa’dentro.(9) Seguimos con corte de ¿tela?, letreros, papeles, y vamos pa’bajo.(10) Desinflamos llantas, y hacemos balsas. Todo hasta las 5:00. Con pancito, café y ¿foco? Al final ZZZ.


(1) Esas llamadas con cobro revertido eran divertidísimas, porque no eran tan baratas, y por lo tanto en el destino, con suerte, solamente querían saber si uno estaba bien o no. En particular, ‘mi horrible’ en este contexto, es mi papá. De cariño, por supuesto. Lo más probable es que me haya dicho ‘¿Estás bien?’, yo haya dicho que sí, y me hubiera entonces respondido ‘¡Entonces para qué llamas! ¡Solamente llama si hay algún problema!’. 

(2) Esta foto probablemente fue en este momento, dado que somos Carlos, David y yo, y pareciera que es en Puerto Montt.

(3) Cajón de materiales, se entiende. Típico de los scouts.

(4) ¿Y por qué nos espera una camioneta? La verdad no recuerdo nada de cómo fue que fuimos a caer al Moot en Polincay. Pero según se desprende de este relato, era cosa sabida y había algo de logística preparada para facilitarnos el ingreso. Yo creo que nuestra intención original para este día, era realmente abandonar el mochileo y quedarnos en el Moot hasta el final.

(5) Acá es donde se nota que éramos cabros buenos en el fondo. Si mal no recuerdo, nos ofrecimos a dar una mano, y el equipo de Juegos en el Moot estaba súper atrasado. Nosotros, conforme se va describiendo, estuvimos hasta altas horas de la madrugada ayudando a terminar cosas diversas para que los que iban al Moot tuviesen sus juegos en orden. En estos eventos como el Moot o Campamentos Escolares, o Jamboree, había scouts que iban a participar (onda, los beneficiarios), y los que eran parte de la organización (onda Operaciones, Juegos, Servicio). En este contexto, nosotros nos estábamos uniendo al equipo de Juegos.

(6) Por descarte, ‘los otros dos’ deben ser Juano y Darío, llegando desde Angelmó.

(7) Dado que llegamos de paracaídas, hicimos toda la escena del tren, no pagamos nada (estas cosas no eran gratis), y no participamos en la organización previa de nada de esto, el resto del equipo de Juegos nos debe haber encontrado inclasificables. Sobre todo porque no estábamos vagando sino que ayudando realmente. Por ello, nos denominaron, los ‘eso’.

(8) Era buenísimo ese juego. Pese a llevar casi diez años en los scouts, no lo conocíamos. Todos sentados en un círculo, parte una persona y señala a alguien del círculo. La persona señalada debe hacer el sonido de abeja ‘bzzzzz’, y los de cada lado deben hacer cada una de las alas. Recuerdo que nos reímos bastante con esto que parece tan simple.

(9) Probablemente porque era directa e irreverente. Algo me debe haber dicho sin anestesia, pero no recuerdo exactamente qué habrá sido.

(10) A la orilla del río. Seguramente entre los juegos que había que preparar, había juegos acuáticos.

Texto original:

1994–02-09W Chiloé

This entry is part 4 of 9 in the series Mochileo

En esta jornada llegaríamos al punto más austral de este mochileo. Éramos siete cabros jóvenes. Andy y yo los menores, David, Carlos y Sergio un año más, Darío y Juano ya tenían dieciocho años cumplidos y eran mayores de edad. Todos nos conocimos siendo scouts en el barrio. A Juano, Sergio y David los conocía desde el ’85, en los lobatos. A Darío, Andy y Carlos los conocí el ’88 cuando pasé a la tropa. Todos juntos hicimos súper buenas migas el ’91 al ’93, cuando fuimos pasando a los pioneros y a la ruta, donde mi hermano era nuestro jefe.

Fueron los campamentos los que permitieron que yo conociera el sur, y no fue hasta cinco años después que no superé la cota sur lograda el día de hoy. Como verán, tampoco fue muy gloriosa, en realidad.

Transcripción:


382va Noche Miércoles 9 de Febrero Mochileo

A las 08:30 nos levantamos y organizamos: Andy y Carlos se van a Chiloé, David y Sergio a Río Frío, Darío a Chiloé,(1) y Juano [Calcetines](2) y yo a Chiloé: [Rutacentro, cagá, compro Hobby, correo, carta](3)(4) Salimos a 5 sur con circunvalación, [peruanas], y no nos lleva nada hasta las dos,(5) nos colamos con otros locos, rompemos jugo, nos lleva hasta Calbuco. De ahí una camioneta blanca lleva a 6 compadres, barsamente pasa la media cola y los pacos, nos deja en Pargua. [Negritas] Ahí entramos, luego de unas empanaditas, en el Cai-Cai.(6) Simpático, la raja. Cruzamos a Chacao, compramos pancito, atún, mayonesa, bebida, y comemos muy bien.(7) [Iglesia]. Salimos a la 5 sur y nos instalamos a hacer dedo. Preguntamos compadre no sabe a dónde va.(8) Estamos caleta de rato y nos vamos. Esperamos el transbordador y nos vamos. Vomito cerdo, ene balanceo, y llegamos a hacer dedo. Compramos Block,(9) fósforos, y oscurece. ¡Nada nos lleva! Pasan los tres en una camioneta.(10) Sale un camión y nos lleva adelante. Poco bla-bla y voy culo. Nos bajamos y caminamos. Encontramos a los tres que llegaron a Ancud. ¡Cuevudos! En la casa no hay nadie, partimos a tomar colectivo. Nos metemos los 5, y llegamos a Antuhue, entramos a buscar a Javier(11) y llegamos. Entramos, hacemos tallarines, café, sopa y a las cuatro quedamos ZZZ.


(1) Eso era (¿o es?) típico de Darío: para qué hacer grupo si se puede ir solo.

(2) No sé qué cosa relevante habrá pasado con los calcetines y el Juano. Cuando yo escribía estas crónicas, con frecuencia me sucedía que recordaba algo que no había puesto, y lo ponía entre líneas, tal como se observa en el manuscrito original.

(3) Estos son mis primeros gastos registrados para este mochileo. Mi presupuesto total ascendía a $ 10.000. Mi idea era seguir mochileando hasta que se me acabara el dinero o se me acabaran las ganas. ¿Qué se acabó primero? Ya lo verán más adelante. Esas diez lucas me las envió mi papá a misiones con mi hermano. Recuerdo que le pedía financiamiento a mi papá durante las misiones, y siempre me dijo que no, por lo que cuando llegó mi hermano con plata, fue una grata sorpresa.

Primer gasto del mochileo

(4) En este lugar se fueron las cartas que había escrito en los días anteriores. Debajo, un cuadro con los gastos de este día, que me recuerdan que un sobre + estampilla eran $ 100.

(5) Eso era lo malo de estar en pareja con el Juano. Le decíamos el tío mala suerte, porque nunca lo llevaban. Si los registros están bien, estuvimos como cuatro horas sin poder salir desde las afueras de Puerto Montt hacia Chiloé.

(6) Cai-Cai debe ser el nombre del transbordador en el que cruzamos el canal de Chacao.

(7) Espero que algo de la comida descrita, yo la haya ayudado a financiar. Si bien lo malo de andar con el Juano era que no te llevaban a ningún lado, lo bueno era que se rajaba con gran generosidad. Al fin y al cabo, el presupuesto de cada uno era apretado.

(8) Me acuerdo perfecto del lugar donde hicimos dedo con el Juano. Era en el comienzo del camino al sur de Chiloé, hacia Ancud, y el día estaba bonito, con sol. En esa parte del camino, hacia adelante, todo se veía verde, hermoso y prometedor. ¡Lástima que no pudimos ir hacía allá!

(9) Creo que las Block eran unas galletas tipo oblea.

(10) Supongo que me refiero a los tres: Andy, Carlos y Dario. No creo que quienes hayan pasado fuesen Los Tres (la banda chilena).

(11) ¿Antuhue y Javier? No recuerdo nada de eso.

Texto original:

1994–02-08M Temuco a Puerto Montt

This entry is part 3 of 9 in the series Mochileo

En aquellos tiempos, nos tenían un mote al grupete que nos fuimos a mochilear: Nos decían “Los Barsas”. Nos ganamos ese apodo el ’92 y el ’93 por diversos motivos. Y la jornada descrita acá le pega completamente a la tónica de esos días.

Transcripción del manuscrito:


381va Noche Martes 8 de Febrero. Mochileo.

A las 6:10 despertamos, y pasa el tren a las 6:30. Nos subimos,(1) dejamos la mochila y encontramos a la Chubi,(2) buena onda, bla-bla, está con el Ariel, comemos pan con queso, pan con atún con Sergio y Juano, hacemos un jugo en otro vagón, jugamos carioca y gano dos veces, nos tomamos fotos, duermo ‘N’, y llegamos a Pto. Montt. La raja, hacemos un dissappear(3) y estamos libres para huevear. Vamos donde la tía de Sergio(4), compran algunas cosas. Algunos cocinan, otros llaman, y yo termino cartas y escribo. Comemos los tallarines y llega el resto, nos organizamos y David, Carlos, Sergio y yo vamos donde el famoso Javier(5) en auto, no está, y a la vuelta vamos a los videos.(6) Está el Golden Axe II, un compadre seco pa’l Tetris, intento machetear, vemos un grupo de humoristas. A la salida vemos qué hacer, y vamos al muelle en dos grupos. Cagados de frío, llega el resto y nos tomamos fotos. También frente a un hotel, con una minas cualquiera.(7) Damos unas vueltas y las encontramos, compramos copete en servicentro y se toma en el muelle.(8) Vamos al Mikonos,(9) nos vamos y en el paradero bla-bla y se van, nosotros nos vamos a acostar oblicuos con viga.(10) ZZZ.


(1) Lo que estamos haciendo acá es colarnos, sin pagar, pasando piola, en un tren lleno de scouts que van camino al Moot. Recuerdo que dejamos nuestras mochilas en un vagón, y luego nos esparcimos por otros vagones para así pasar más desapercibidos.

(2) Por supuesto, el mundo es muy chico, y adentro nos encontramos con más de un conocido, además de la Chubi. Adentro estaba Vladimir, el Jefe de Distrito de Providencia, que nos cachaba perfecto a nosotros, conocía perfectamente a mi hermano, y sabía sin lugar a ninguna duda que nosotros no teníamos absolutamente nada que estar haciendo ahí. Él después se reía, porque yo tuve la pésima suerte de conversar con alguien que era onda íntimo amigo de él, y quien le dijo por supuesto todo lo que estábamos haciendo. ¡No sé cómo no nos bajaron del tren!

(3) No recordaba el término ‘hacer un dissappear’. Este ‘dissappear’ consistió en salir del tren sin que nos pillaran. Las personas a cargo organizaron bajadas vagón por vagón. Nosotros vimos en qué orden iban, y hacia dónde se iban dirigiendo. Antes de que tocara nuestro turno, y a vista de todos, nos bajamos y nos fuimos hacia otro lado. Era imposible pasar desapercibidos realmente, porque la bajada estaba en un sitio abierto. En fin, nos bajamos, y escuchamos que nos empíezan a gritar: ‘¡Oye! ¡Ustedes! ¿A dónde van?’. Esa era nuestra señal de comenzar a correr, y bueno, dissappear. Súper barsa y en retrospectiva, inaceptable.

(4) La tía nos cedió un lugar que tenía atrás de su casa, una especie de bodega si es que no recuerdo mal. Ahí dejamos las mochilas y nos instalamos para luego ir a hacer las cosas descritas por Puerto Montt. 

(5) No recuerdo a este Javier, ni por qué sería famoso.

(6) Los videos: una de las víctimas del siglo XXI. En esos tiempos era una de las cosas típicas que hacíamos. En Santiago, íbamos a los que estaban en la Alameda, por Plaza Italia. Los locales de videos eran de lo más curiosos. Un montón de máquinas haciendo ruido, probablemente se fumaba adentro, y ver cuánto te dura la ficha.

(7) No tengo ningún recuerdo de estas muchachas. Y menos mal que no dejé registro de algún lenguaje menos, uhm, adecuado. 

(8) Yo creo que en esos tiempos yo no tomaba. O lo hacía en muy rara ocasión.

(9) ¿Qué sería el Mikonos? ¿Una disco, una fuente de soda?

(10) Esto si que lo recuerdo bien. El cuarto en el que estábamos no tenía piso, o no lo tenía terminado. Lo cruzaban una serie de vigas que impedían que pudiésemos dormir estirados. Por ello, dormimos ‘oblicuos’.

Texto original: