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1994–02-14L Concepción a Santiago

This entry is part 9 of 9 in the series Mochileo

Último día, nadie se enoja, y es el momento de emprender el retorno a casa. Pese a ser una jornada relativamente tranquila, no está falta de cosas que a mí, ahora comenzando la tercera década del siglo XXI, me asombran de cómo vivíamos a fin del siglo XX.

Y con el correr de los años, ¿qué pasó con este grupo de mochileros? Ufff, tantas cosas, hubo tantas historias después de esta del mochileo, todas ellas dignas de su propio post. Solamente para resumir: David, Darío y yo dejamos el Pompeya en marzo del ’95, y nos fuimos a otro grupo scout, y vueltas más, vueltas menos, nos vimos por varios años más. A David lo veo hasta la fecha, y algún contacto intermitente tengo con Darío. A Sergio, Carlos, Andy y Juano los vi pocazo después del ’95, pero de una forma y otra he podido juntarme con Andy y Juano que desde hace varios años viven fuera de Chile, y alguna que otra cosa por whatsapp muy de vez en cuando. 

De todos tengo su instagram: algunos más activos que otros. En orden alfabético: Andy, Carlos, Darío, David, Juano, Sergio.


387va Noche Lunes 14 de Febrero Fin Mochileo

A las 9:00 me despierta el conductor, me bajo y tomo una ¿Lan-R_puerto?(1) a Talcahuano. Hediondo, y más encima para ver el Huáscar hay que sacar pase con carnet.(2) Filo, tomo una Las Galaxias al centro de Concepción.(3) En el Unimarc compro comida,(4) y voy a la plaza de armas. En Sernatur me dan un mapa, y tomo micro al terminal.(5) No hay pasajes, camino a Camilo Henríquez, y compro por $ 3200 pasaje de las 13.15 a Stgo.(6) Paso al baño y espero. Subo al bus, y comienza el viaje. Paramos cerca de Talca, y me prestan el baño, espero. Subo de nuevo y veo el diario, veo tele y todo ok hasta llegar a Santiago. Un chófer me lleva(7) y llego a casa. Good onda, llamo al Juancho para despedirme.(8) Me ducho bien duchado y llega el Covarrubias(9) con un amigo, bla-bla y vemos películo porno.(10) Se van y procedo a comer y ordenar, zzz.


(1) Me encanta esa época donde los recorridos de micro tenían nombre, y los boletos un lindo diseño.

(2) Esto, es una de las cosas más insólitas de todo el mochileo: yo todavía no había sacado carnet de identidad. Ni siquiera sabía mi RUT. No lo supe hasta que en cuarto medio, para inscribirme para la Prueba de Aptitud Académica (PAA), tuve que ir a sacar carnet al Registro Civil. ‘¿Su RUT?’, me preguntaron. ‘No lo sé, dígamelo usted, ¡nunca lo he tenido!’. Y claro, todo lo que tenía yo, en la libreta de familia, era un número escrito a lápiz pasta, el RUN, que en esos tiempos era totalmente diferente (más largo, creo). Ahí, en el Registro Civil, buscaron en su sistema, y me informaron cuál era mi RUT. ¡Pero esto sucedió después de este mochileo!

(3) Recuerdo perfecto esta caminata hasta el Unimarc de Concepción, porque yo no tenía idea dónde estaba parado en la ciudad. Cuando me bajé de la micro en el centro, pensé: debo ir por la grilla hacia donde los números bajan, hasta llegar al cero. El tema es que en Concepción, esa estrategia te aleja del centro, y te lleva a una esquina de la grilla central. Y por ahí estaba el Unimarc.

(4) En el Unimarc recuerdo que compré un paquete de galletas y botella de jugo, entre otras cosas. Todo por $ 480:

(5) Y esos serían mis últimos gastos antes del pasaje de regreso:

(6) Pasaje de regreso a casa

(7) Según mi registro, en este momento mi efectivo alcanzaba al gran total de $ 10. Por ello, no tenía plata para pagar la micro desde el terminal para la casa. Pero en esos tiempos, era usual que los choferes te llevaran. Esa moneda de $10 que sobró del mochileo, la guardé por años. Luego, la perdí.

(8) Esta llamada debe haber sido algo relacionado con el ingreso del Juancho a la Escuela Militar.

(9) El Covarrubias: Otro scout amigo de todos los que habíamos estado mochileando.

(10) Un final freak para la historia. Estamos hablando de la época de los VHS. O sea, el Covarrubias trajo un cassette de video para ver porno (cosa freak #1). Y claro, en la casa yo no vivía solo, estaban mi hermanos y mi papá, y vimos esto ahí con ellos dando vuelta, intentando pasar piola (cosa freak #2). Ahora, en retrospectiva, ¿ver porno en grupo, con un amigo X de un amigo? (cosa freak #3).

Manuscrito original:

1994–02-13D Valdivia a Concepión

This entry is part 8 of 9 in the series Mochileo

Según mis registros de gasto, en este punto del mochileo, yo todavía contaba con alrededor del 50% de mi presupuesto original intacto: unos $ 5.000 para continuar. Recuerdo que mi ‘punto de retorno’ era la plata para el pasaje de vuelta a Santiago. No tengo idea cuánto costaba un pasaje a Santiago desde Valdivia, pero viendo lo que se describe más adelante, no creo que la decisión de terminar mi participación en el mochileo haya tenido que ver con dinero …


386va Noche Domingo 13 de Febrero Mochileo

A las 12:00 nos levantamos, me arreglo y digo que me voy.(1) Como empanaditas, y Darío me dice entonces que iba a ir conmigo. Filo.(2) Con David y Carlos cruzamos el puente, y luego de ‘n’ rato, un pan de molde blanco nos deja en las afueras de Valdivia. Ahí pronto nos lleva una micro en rodaje. A otros compadres les hace el amague. Destino: Concepción, la raja.(3) Me tiro y zzz, los otros dos se bajan en el cruce a Villarrica.(4) Sigo entre zzz, paisaje y bla-bla. Llegamos a Temuco y paramos a comer. Compro papas fritas y humita con tomate.(5) Seguimos el viaje, pasamos el Malleco, el Bío-Bío. Se hace de noche y en Los Ángeles llevamos gente, dejando botada y empujando a otra.(6) En un servicentro paramos y compro bebida,(7) y seguimos, entramos al cruce y a la una estamos en Concepción. Veo qué hacer y me dejan en la máquina. La raja, duermo ahí.(8)


(1) Realmente no recuerdo nada de los motivos de esta decisión de irme del mochileo. ¿Me habré aburrido? ¿Habré pensado que no estaba valiendo la pena la aventura?

(2) No cacho cuál es el drama aquí. Si es que no estoy cruzando recuerdos incorrectamente, después de haber ido a la Villa Alhué un par de meses antes, Darío me había dicho que nos estábamos juntando mucho, o algo así. ¡Típicas Daríocosas! Y al parecer en este mochileo no hicimos nunca grupo de dedo. ¿Habrá tenido que ver algo con ello? Nunca lo sabremos.

(3) Esto que la micro fuera bien lejos, era muy conveniente para mis planes, porque mi idea era ir lo más al norte posible, para que el pasaje a Santiago saliera lo más barato posible y me alcanzara con la plata que tenía.

(4) ¿Qué hicieron los otros después? Es harina de otro costal. Lo que sí no deja de llamarme la atención a mí mismo, es que me estoy quedando solo, en una micro con personajes desconocidos, por varias horas y kilómetros, y no recuerdo haberme sentido en peligro en ningún momento. No lo dice el relato, pero recuerdo perfecto que en un momento cerraron las ventanas y se pusieron a fumar pito, cosa que me dio totalmente lo mismo.

(5) Humita con tomate en Temuco:

(6) Supongo que paramos a ayudar a alguien que estaba en pana.

(7) Registro de gastos:

(8) Esto es de lo más freak. Recuerdo que me dejaron dentro de la micro cerrada (yo no podría abrir por dentro), y estábamos en una especie de estacionamiento de micros, onda terminal. Y no había nadie más. ¿Y yo? ¡De lo más feliz!


Original: