Despidiendo al soltero

Llegamos al barrio Brasil, nos sentamos en un sector más o menos acondicionado para la ocasión, había una tabla de queso frente a mí, y unas conchas con camarones, ceviche, ostiones, un poco más allá.

Me ofrecieron cuba libre, y conversamos. Como que había dos grupos: los familiares, y los de la pega. Por mientras, el resto de las personas que había en el local hacía su vida: parejas conversando, otros bailando, por allá cantaban cumpleaños feliz, y grupos simplemente bartoleando.

Todo bien hasta que llegan las bailarinas exóticas. Personas de otras mesas se ponen de pie para ver mejor, otras simplemente se desplazan hasta el mejor lugar, unas muchachas con cara de poto, pensando “cómo rebajan a la mujer”, otras con cara de divertidas (la novedad de ver cómo son estas famosas despedidas).

Se acabó el show, y en vez de seguir en alguna parte, nos fuimos para la casa.

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