Espíritus

Luego de terminar de leer “La Casa de los Espíritus” de Isabel Allende, por segunda o tercera vez me parece, me quedó dando vueltas la tónica del libro.

SPOILER WARNING —- si no lo has leído, voy a discutir un poco su contenido!!!

Bueno, uno comienza leyéndolo y lo encuentra como parecido a Cien Años de Soledad. Realismo mágico creo que se llama. Pero en un momento dado uno se da cuenta que todo el rato está hablando de hechos relativamente recientes en Chile. Seguro que para un latinoamericano X, la historia podría ser en “cualquier país”, pero no hay que deducir mucho para darse cuenta que esto tiene mucho de experiencia personal de la autora.

En el colegio nos hicieron leer el libro como parte de las lecturas obligatorias. Ya no estábamos en dictadura, pero fuera de todo, no estoy seguro que en todos los colegios lo pondrían como obligatorio, pese a que la autora es de fama mundial.

Una parte que me dio mucha risa fue en la que Trueba exclama algo así como “¡Lo único que me faltaba, curas comunistas!” y algo más adelante hablaba de sus “patrañas”. ¡Vaya si escuchamos acerca de las patrañas de los curas comunistas en nuestro colegio jesuita!

Otra cosa que llegó a mi mente fue que mis hermanos mayores de ufanaban de no ser “hijos de la dictadura”, por haber nacido antes del ’73, mientras que los otros tres nacimos después de los eventos famosos de dicho año en este país. Pero en realidad, todos crecimos en la dictadura.

Leía hace poco una columna de Hermógenes en El Mercurio, tomando un poco a la chacota (pero siempre con datos oficiales) que los “quemados” el ochenta‐y‐tanto (Rojas y Quintana) no lo fueron por los militares, sino que ellos los apagaron luego de un accidente. La dignidad de la  respuesta de un familiar no puede dejar indiferente a nadie. ¿Cómo contener la ira y la pena de que un familiar muriera quemado por “la autoridad”?

Más encima leo los comentarios de los lectores y varios dan a entender que “se lo merecían”, porque andaban con intención terrorista. ¿Es eso lo que esperan para ellos mismos? ¿Que los juzguen y apliquen penas al pasar, por autoridades de facto y fuera de toda ley? Si estaban violando leyes, debían haber pasado por un juzgado, no por las llamas.

2 thoughts on “Espíritus

  1. Casi nunca leo el mercurio, menos la columna de don Hermógenes, pero da la casualidad que justo lei esa columna… y me pareció horrendo que exista gente que piense asi.… tampoco creo que los otros fueran unos santos, pero el desprecio por la vida y el amor por “el orden, la moral, las buenas costumbres Dios y la patria” (mas un etc) de Hermógenes y compañia es insoportable. Me alegro de que la familiar le haya contestado, lamento que no haya sido mas dura.

    Muy buen post.…

    saludos

  2. Más que moral y buenas costumbres, como que Hermógenes racionaliza los hechos, y los mira de una óptica de “marco regulatorio legal” que -me parece‐ es la cómoda óptica que tomaron durante el régimen militar los “colaboradores civiles” para “no ver” lo que estaba pasando.

    ¿Detenidos desaparecidos? ¡Dónde! ¡Seguro que están fuera del país elucubrando un complot!” Esa fue su consigna.

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