Biblioteca

Tuve que ir a la biblioteca del campus a obtener unas tesis. Si bien la universidad tiene (por lo que entiendo) una de las bibliotecas más bacanes de Chile, me pareció que en los casi diez años que no entraba, seguía todo más o menos igual.

Es raro el concepto de biblioteca hoy en día. El único motivo para recoger esa información presencialmente es porque las tesis no estaban on‐line. (Lo que me obliga a abrir un paréntesis: ¿De qué sirve una tesis que supuestamente expande la frontera del conocimiento, si la única forma de acceder a ella es yendo físicamente a buscarla a la biblioteca donde se encuentra? Fin del paréntesis).

Bueno, entramos por unos tornillos tipo metro, consultamos el catálogo en línea, y tuvimos que cruzar todo el edificio al lugar donde están las “colecciones especiales”. Ah!, y por ahí había una puerta que decía “libros raros”, qué ganas de intrusear ahí!

Bueno, le pedimos al funcionario que nos diera las tesis, y nos dijo que teníamos que darle los códigos. En el catálogo buscamos uno por uno dichos códigos, el funcionario entró a buscarlos, y nos pasó las tesis. Mientras buscaba, conversábamos acerca de la necesidad que todos los libros se accedan en línea, y que haya lectores digitales como el de Google. Con eso te ahorras muchos metros cuadrados, y además tienes acceso instantáneo. Claro que no sirve para algunas cosas como libros de gran formato, planos, y audiovisual.

Bueno, fotocopiamos los resúmenes de las tesis, y luego los tuve que tipear uno por uno. Un trabajo que hubiese sido mucho más fácil con “copiar y pegar”.

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