No fue mi intención

This entry is part 9 of 14 in the series Fenomenología
Cuando hablamos de la intencionalidad de la conciencia, nos referimos a que siempre somos concientes de algo. (presentar, juzgar, afirmar, negar, amar, odiar, desear, percibir, sentir, pensar, fantasear, dudar, esperar, recordar —> algo). Esto significa que hacemos referencia a un contenido, la conciencia está dirigida hacia un objeto, apuntando más allá de sí misma, es acerca-de algo.
Estructura: La intencionalidad es una relación entre un objeto intencional (existente o no -!- lo que caracteriza a la intencionalidad es la direccionalidad, no la existencia del objeto) y un acto intencional. Esta es una relación interdependiente, interna, que pierde sentido al pensar en ambas cosas por separado. El acto intencional es el correlacionado subjetivo del objeto intencional, y este último es el correlacionado objetivo del primero.
¿Qué pasa con los estados conscientes que no son orientados a un objeto en particular? Sentimientos como el dolor o la nausea, o emociones como la ansiedad, el aburrimiento, la depresión, la tristeza, la nostalgia, la curiosidad, el nerviosismo o la felicidad? Según la fenomenología, lo importante de la intencionalidad no es que se refiera a un objeto, sino que sea ‘direccional’. En los casos nombrados, el estado consciente apunta ‘al mundo’ de manera más o menos omnipresente o amplia, o en otras palabras, estos no son indiferentes al mundo o ‘encerrados’ en nosotros. Se articulan con el hecho que estamos en-el-mundo.
Podríamos pensar que todo estado consciente (atención, memoria, intencionalidad, pensamiento, creencia, categorización) tiene un lado
a) experiencial (fenomenológico, subjetivo, irreducible, cualitativo)
b) cognitivo (objetivo, reducible a neurologico, computacional, funcional — o causal) procesar información, reaccionar a estímulos ambientales, y otras funciones.
Funciones mentales, procesamiento de información
- Introspeccionar
- Intend
- Discriminar
- Categorizar
- Reaccionar
- Reportar
Según la fenomenología, esta partición es artificial. El enfoque fenomenológico lo aborda como un concepto que es necesario tratar desde la primera persona, que no es reducible, y que está ligado con la relación mente-mundo.
Para entender por qué la fenomenología niega la separacion experiencial/cognitiva, partamos indicando que un mismo objeto intencional puede ser experimentado por medio de diversos actos intencionales. El vaso lo puedo: ver, imaginar, soñar, recordar. Además, por medio del mismo acto intencional puedo experimentar diversos objetos intencionales. Puedo imaginar un vaso, el sistema solar, la ecuación de Einstein y a Bilbo Bolsón. Bueno, la fenomenología (Husserl, en particular) señala que estar en un estado intencional se siente distinto que estar en otro estado intencional. No se siente igual dudar del candidato presidencial que ver una foto del candidato presidencial. Hay una diferencia experiencial. Lo que estamos diciendo es que no solo los estados sensoriales tienen aspectos fenomenales (subjetivos, cualitativos, ‘el que se siente’), sino que los estados cognitivos también tienen aspectos fenomenológicos. No podemos experimentar al candidato presidencial ‘solo’ o ‘aislado’. es imposible. Para acceder al objeto , lo hacemos mediante un acto intencional ineludible. (Esto tiene connotaciones epistemológicas, por cuanto no existe el objeto-en-sí, no exite lo  objetivo!)
La propuesta fenomenológica muestra que toda experiencia tiene dos lados inseparables e interdependientes: Uno dirigido al sujeto, y otro dirigido al mundo.
El lado dirigido al sujeto (fenomenológico), involucra los elementos subjetivos de la experiencia, el ‘qué se siente’ la experiencia.
El lado dirigido hacia el mundo (intencional), involucra los elementos semánticos de la experiencia, el ‘de qué se trata’ la experiencia.

Thought_bubbleEste post desarrolla un concepto que ya vimos, el de la intencionalidad. Cuando hablamos de la intencionalidad de la conciencia, nos referimos a que siempre somos conscientes de algo.  Nuestros estados mentales hacen referencia a un contenido, nuestra conciencia está dirigida hacia un objeto, apunta más allá de sí misma, es acerca-de algo.

La intencionalidad es una relación entre dos elementos:

  • Un objeto intencional: Un vaso, una melodía, un elfo, el viejo pascuero, los fenicios, elefantes rosados, el teorema de pitágoras, el concepto de proceso, un modelo UML …  (Notemos que lo que caracteriza a la intencionalidad es la direccionalidad, no la existencia del objeto ‘en la realidad’).
  • Un acto intencional. Presentar, juzgar, afirmar, negar, amar, odiar, desear, percibir, sentir, pensar, fantasear, dudar, esperar, recordar … De esta manera, el objeto intencional aparece como presentado, juzgado, afirmado, negado, amado …

¿Qué pasa con los estados conscientes que no son orientados a un objeto específico? Sentimientos (dolor, náusea), o emociones (ansiedad, aburrimiento, depresión, tristeza, nostalgia, curiosidad, nerviosismo, felicidad). Según el enfoque fenomenológico, lo característico de la intencionalidad es que sea ‘direccional’. En los casos nombrados, el estado consciente apunta ‘al mundo’ de manera más o menos omnipresente o amplia. En otras palabras, estos estados conscientes no son indiferentes al mundo o ‘encerrados’ en nosotros. Se articulan con el hecho que estamos en-el-mundo.

En la serie anterior, vimos que podríamos entender un estado consciente como compuesto por:

  1. Un lado experiencial (fenomenológico) que es subjetivo (en primera persona), irreducible, y cualitativo. El ‘qué se siente’.
  2. Un lado cognitivo que es objetivo (en tercera persona), reducible (a aspectos neurológicos, computacionales, funcionales). Son funciones mentales tales como procesar información (i.e. percibir), reaccionar a estímulos ambientales, y otras (introspeccionar, discriminar, categorizar, reportar).

En este esquema, la intencionalidad estaría en el segundo grupo, y podríamos intentar reducirla, por ejemplo, a una cadena causal desde elementos ‘externos’ hasta nuestro cerebro.

Según la fenomenología, esta partición es artificial. El enfoque fenomenológico aborda la intencionalidad como un concepto que es necesario tratar desde la primera persona, que no es reducible, y que está ligado con la relación mente-mundo.

Para entender por qué la fenomenología niega esta separación entre lo experiencial y lo cognitivo, observemos que:

  • La intencionalidad es  una relación interdependiente, interna, entre el objeto intencional y el acto intencional, y pierde sentido al pensar en ambas cosas por separado.
  • Un mismo objeto intencional puede ser experimentado por medio de diversos actos intencionales. El vaso lo puedo: ver, imaginar, soñar, recordar.
  • Por medio del mismo acto intencional puedo experimentar diversos objetos intencionales. Puedo imaginar un vaso, imaginar el sistema solar, imaginar la ecuación de Einstein, e imaginar a Bilbo Bolsón.

La fenomenología (Husserl, en particular) señala que estar en un estado intencional se siente distinto que estar en otro estado intencional. Entonces, no se siente igual dudar del candidato presidencial que ver una foto del candidato presidencial. Hay una diferencia experiencial (o sea, fenomenológica). Lo que estamos diciendo es que no sólo los estados sensoriales tienen aspectos fenomenológicos (subjetivos, cualitativos, ‘el que se siente’), sino que los estados cognitivos también tienen aspectos fenomenológicos. No podemos experimentar al candidato presidencial ‘solo’ o ‘aislado’. Para acceder al objeto intencional, ineludiblemente lo hacemos mediante un acto intencional, que le confiere elementos subjetivos a la experiencia.

En resumen, la fenomenología propone que toda experiencia tiene como elementos inseparables e interdependientes, y por lo tanto, irreducibles:

  • Un lado dirigido al sujeto (fenomenológico), que involucra los elementos subjetivos de la experiencia, el ‘qué se siente’ de la experiencia.
  • Un lado dirigido hacia el mundo (intencional), que involucra los elementos semánticos de la experiencia, el ‘de qué se trata’ la experiencia.

En el siguiente post, hablaremos de la mente personificada (embodied mind).

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