Beijing y alrededores

This entry is part 4 of 8 in the series La vida audiovisual 2010

La primera salida que hicimos de Běijīng 北京 fue para visitar la muralla china 萬里長城, específicamente en Mutianyu 慕田 (video 1 trepando en teleférico, video 2 debajo, fotos). Salimos en el vehículo del WM por la mañana y con la ayuda del GPS tomamos las vías correctas hacia ese trozo específico de la muralla. Había puestos de comercio antes de la entrada, y acá hay que intentar usar las artes de negociación que aprendí en Egipto y en India en otros años. Pero siempre de hacer una compra, le decía al WM cuánto había pagado y se reía de mi poca capacidad de regateo.

La muralla es fenomenal, y ese tramo está bien conservado. Hay unas partes con unos escalones del terror, porque son empinados y estrechos, y la posibilidad de caerse no es menor. Curiosamente, una de las cosas de recuerdo de esta visita fue que había una turista china por ahí medio pinta de modelo y de repente ¡paf! suelta la tremenda ventosidad. Yo ya había presenciado eso de “mejor adentro que afuera” que tienen en China, pero no dejó de choquearme.

Volvimos a Beijing, y luego de almorzar comida árabe en un local llamado Rumi, por la tarde fuimos al 798 Art District 艺术区 (fotos), que es una zona con varios bloques como industriales que han sido remodelados para ser galerías de arte y similares. Entramos a un local que era especialista en chucherías tipo monos animados, que estaba súper cachilupi. No recuerdo que hicimos esa noche en casa, pero tal vez vimos el DVD de Alturas de Machu Picchu de Los Jaivas para recordar un poco a la patria.

Luego de la visita a la muralla del día anterior, hoy lo dedicamos a otra zona imperdible de la capital china. Tomamos un taxi y nos bajamos en la Plaza Tiananmen 天安門廣場 (video, fotos). La plaza no tiene gran gracia en sí misma, aparte de ser la zona pública más grande del mundo, y estar rodeada de edificios de una arquitectura … sugerente. Te revisan con detectores antes de entrar, y adentro está el mausoleo de Mao, pero no entramos.

Nos fuimos directo a la Ciudad Prohibida 紫禁城 y me dí el trabajo de filmar siete cortos, cada uno más al interior del recinto, yo creo que esto es mejor verlo que contarlo acá en prosa: (video 1, video 2, video 3 debajo, video 4, video 5, video 6, video 7, fotos)

Salimos y justo al cruzar la calle subimos al Jingshan Park 景山, un cerrito con una buena vista a la Ciudad Prohibida y también con sus propios pabellones que le dan gracia. El día estaba heladito pero despejado, por lo que la panorámica estaba genial. Nos fuimos al Beihai Park 北海公园 (fotos), un jardín imperial con sus buenos pabellones y templos. Había también personajes con unos pinceles gigantes que mojaban en agua y luego usaban para escribir en el cemento.

Almorzamos por ahí mismo alguna cosa en un local que estaba adornado de amarillo, que es el color imperial. Nuestra política para elegir comida fue seleccionar tres platos: dos conocidos y uno desconocido (en verdad para mí todo era más bien desconocido), de manera de por un lado comer algo que sabíamos que nos gustaría y tener la posibilidad de comer cosas diferentes, con el riesgo de ensartarte con algo no tan bueno. En esta ocasión, lo desconocido era un pescado medio famélico con cabeza y todo al que no quise acercar mis chopsticks.

Salimos de ahí y fuimos a bordear el Lago Qianhai 前海 (fotos), que estaba más o menos congelado y la gente cruzaba caminando por encima. A mí no me pareció tan buena idea, porque en algunas partes estaba notablemente descongelado, pero nadie se caía. Nos fuimos al sector de la Drum Tower 鼓楼 y el hútòng 胡同 que está por ahí mismo, y caminamos al Nanluoguxiang 南锣鼓巷 o “el hutong bonito” como le llamaba el WM. Un hutong es una zona urbana típica china, que es como un callejón y viviendas contiguas; tuve la oportunidad de ver hutones bacanes y no tan bacanes también. Lo usual es que las viviendas no tienen baño, sino que comparten uno. Como un cité tal vez, pero en una extensión territorial mayor. Acá me compré esa linda polera negra con letras chinas blancas que llevo usando un par de años.

Esa noche salimos de “carrete” con el WM y GM, a unos bares por Beijing en la zona del Temple of the Sun — Rìtán — 日壇. Fue toda una experiencia, porque uno no se imagina cómo carretea esta gente, y la verdad es que es muy normal. Entre los lugares que fuimos había uno que era como un galpón, con DJ en vivo, pero que estaba medio vació, y ahí nos dedicamos a los shots.

El día siguiente salí solito, compré algunas cosas en un emporio cerca y caminé al metro a unas cuadras del departamento. Casi me atropella un ciclista, porque no miré con toda la atención antes de cruzar a la calle, ¡uf qué susto me dio! Fui entonces en metro hasta el Lama Temple 雍和宮 (video 1, video 2 debajo, video 3, fotos), un templo y monasterio budista en pleno Beijing. Es curioso ir a un templo que no es en sí una atracción turística, sino que es una edificación de culto en uso activo. Había bastante gente, y pude ver cómo hacían sus ofrendas y oraciones. ¡El pequeño país en el que vivo se siente tan provinciano y homogéneo con una raza y religión mayoritarias! Bueno, al menos tengo la posibilidad de experimentar la diversidad cultural con estos pequeños paseos vacacionales.

Por algún motivo que no recuerdo me pareció que era buena idea como segundo destino ir a ver los osos panda en el Zoológico de Beijing 北京动物园 (video 1 pandas, video 2 acuario, fotos). Me fui directo a los pandas (que había que pagar aparte) y en realidad son unos seres súper chori, con su dieta de bambú. Los tenían en un lugar que se veía súper cómodo y agradable para ello. Lamentablemente no puedo decir lo mismo de los grandes felinos como el tigre y el león, que mostraban unos signos de estrés lamentables, y estaban confinados a unas celdas que yo creo que para ellos deben ser pequeñísimas. Seguí hasta el acuario que estaba fenomenal (¡vean el video 2!) y después de eso tomé el metro de vuelta y regresé ya anocheciendo al departamento.

A todo esto, en todo momento me pareció que estaba en una ciudad súper segura, y que se podía caminar de día o de noche sin esa sensación de angustia de que en cualquier momento viene alguien y te aborda.

Al día siguiente tomamos el vehículo y colación, y partimos con el WM y la CH a Chengde 承德 donde estaba la residencia de verano del emperador. La gracia es que está plagado de templos, y nosotros visitamos varios:

Me da pereza describir la multitud de detalles de dichos templos, pero recuerdo haber visto pagodas, budas enormes, monjes musicales, ofrendas de candados, diversas arquitecturas y colores. En la noche fuimos a comer un sushi cuico que estaba delicioso y ya creo que es suficiente por este post.

Series Navigation« Fiesta de la primavera 春节 en Běijīng 北京Fin de Běijīng 北京 »

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *