Veintiocho horas en París

This entry is part 6 of 8 in the series La vida audiovisual 2010

Lo único que recuerdo del vuelo entre  Běijīng 北京 y París es ese olor a comida china instantánea (tipo maruchán) que me dejó enfermo. Me bajé en el aeropuerto Paris-Charles de Gaulle y justo hubo un amago de bomba en la salida, lo que demoró todo mi trámite de llegada. Me compré un boleto de tren en una máquina, pero parece que me equivoqué de tipo de boleto, porque tuve algún problema en el torniquete, pero me hice el leso y seguí de largo no más.

Ya en París mismo me compré un carnet de pasajes de metro para moverme con flexibilidad y llegué a mi hotel en la zona de Bercy. Había practicado algunas frases en francés con la ayuda de mi aplicación Lonely Planet para el iPhone, pero cuando las puse en práctica con la recepcionista del hotel, me respondió en francés y tuve que pedir que me hablara de vuelta en inglés. Luego de dejar mis cosas y sin detenerme un segundo, me comuniqué con la Bárbara y partí a la juntarme con Lalo y ella en un local llamado Au Trappiste, cerca de la estación Châtelet. Tomamos cerveza, nos pusimos al día de lo que habían hecho estos años, y planificamos actividades para el dia siguiente. (Fotos de los aeropuertos y esta junta)

Al día siguiente apenas pude me duché y fui al desayuno en el hotel, que estaba lleno de orientales (¿¡más chinos!?). Tenía una hora de adelanto antes de la junta con Lalo, por lo que aproveché de caminar por el Parc de Bercy, mientras caían unas pocas gotas. Tomé el Viaduc des Arts, hasta llegar a la Place de la Bastille. (fotos)

Esperé a Lalo y una señora medio italiana me intentó vender un diario por una cooperación. Me hice el que no entendía. “¡Dinero!” me decía en castellano. Llegó Lalo e hicimos el recorrido por Le Marais que recomienda la Lonely Planet, y que pasa por una serie de casas aristocráticas como la de las fotos y este video debajo:

En eso estábamos cuando de repente cayó una lluvia intensa por unos minutos, y nos sentamos a disfrutar un café en Le Dôme Saint Paul, conversando de la vida. Cuando se detuvo, seguimos nuestro recorrido hasta llegar al Hôtel Carnavalet, museo que visitamos con toda calma (videofotos), disfruté ampliamente toda la exposición de la Revolución Francesa, la caída de la monarquía y Napoleón.

Seguimos hasta Place des Vosges (fotos), y cruzamos esta fantástica plaza justo cuando el sol nos regaló unos pocos rayos, que capturamos en este corto:

Lamentablemente en este recorrido por Le Marais nos tocó cerrado el museo Picasso y la Maison de Victor Hugo. Pero no importa, porque fuimos a desquitarnos a otra parte de la ciudad. Tomamos el metro y almorzamos en el Café des Arts et Métiers y luego pasamos al museo del mismo nombre, dedicado a la técnica y la ingeniería. ¡Vean en las fotos que hay una maqueta del Viaducto del Malleco! Pero el principal motivo por el que yo quería ir al Musée des Arts et Métiers es lo que hay en Saint-Martin-des-Champs: el Péndulo de Foucault.

¿Quieres saber por qué estaba interesado en esto? Busca y lee la novela de Umberto Eco “Il pendolo di Foucault”.

Salimos de ahí y caminamos del Centre Georges-Pompidou al Hôtel de Ville (fotos), cruzamos la Île de la Cité (video), intentamos entrar a La Conciergerie pero ya estaba cerrada, y fuimos a cruzar el Pont des Arts hacia el Louvre. (fotos)

Ya era hora de partir, y Lalo me acompañó hasta el hotel, y luego también hasta el aeropuerto. Tomamos metro y luego tren juntos, y llegamos tan al filo que el tren estaba cerrando las puertas y Laolo tuvo que bloquear las puertas para yo poder subirme. En el aeropuerto, Lalo me deja en el check-in de la aerolínea, y de ahí todo es simplemente regresar a Chile viendo películas de India.

¡Gracias Lalo por compartir todo este día en París el 2010!

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