Cuatro días en Suiza

This entry is part 8 of 9 in the series Vacación 2011

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 Fotos de este día recorriendo el Cantón de Vaud

Luego de despedirme de mi Negrita en el aeropuerto de Barcelona, donde ella inició su regreso a Chile, yo tomé un vuelo a Ginebra (Genève en idioma original), donde P y P estaban esperándome con un auto que habían arrendado para el fin de semana y mapas para pasear por el barrio.

Nos fuimos directo a hacer un pic‐nic en el Lac de Joux, que estaba congelado, como se ve en este  video:

Igual me daba un poco de nervio caminar por un lago congelado, recordando lo que dice la canción “The Thin Ice”:

If you should go skating
On the thin ice of modern life
Dragging behind you the silent reproach
Of a million tear‐stained eyes
Don’t be surprised when a crack in the ice
Appears under your feet.
You slip out of your depth and out of your mind
With your fear flowing out behind you
As you claw the thin ice.

Luego del pic‐nic en la orilla del lago, subimos un poco por la zona de Mollendruz para intentar tener una vista de los Alpes, aunque estaba un poco nublado. En este  video vemos lo que obtuvimos. En el camino elegimos un pueblo al azar para visitarlo, L’Isle, que estaba bastante muerto, pero era pintoresco, y luego fuimos a Lausanne donde P y P viven, y cenamos una comida típica suiza con exceso de queso y papa que no recuerdo el nombre, además de beber cervezas belgas.

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 Fotos de este día por la nieve

Tomamos nuevamente los mapas y el vehículo arrendado para ir a una zona cercana de vacaciones invernales de Suiza. Luego de pasar por Montreaux (donde por supuesto recordamos Smoke on the Water), trepamos hasta Les Diablerets, que estaba como se ve en este  video:

Pese a que ya había experimentado la nieve varias veces antes, esta fue la primera vez que veía nevar, lo que me pareció súper choriflai. Tomamos el auto nuevamente y seguimos subiendo, hasta incluso nos dio un poco de miedo, porque nevaba y el camino se volvía impredecible con la nieve recién caída. Tanto así que lo capturamos en  video.

No pasó nada al final y llegamos a Gstaad, otro centro invernal cuico con tiendas top. Bajamos hasta Gruyères, donde almorzamos un rico y tradicional fondue, vimos los quesos, y luego paseamos por el pueblo, su château, y nos metimos al Giger Bar con sus creaturas del espacio exterior. Regresamos a Lausanne, y se despejó el Lac Léman, asi es que pudimos tomar algunas fotos con vista.

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 Fotos en Bern

Este día el anfitrión P tenía que ir a la Universidad a seguir con su trabajo de doctorando, y mi anfitriona P tenía que seguir con su trabajo de estar embarazada, así es que me preparó un cocaví fenomenal y me fue a dejar a la estación de trenes de Lausanne, donde me subí a un convoy que me dejó en la ciudad de Bern. Este  video muestra un poco del paisaje.

Con la ayuda de la Lonely Planet que me prestaron los anfitriones, recorrí con toda calma el casco antiguo de la ciudad, con la catedral, las calles porticadas, sus fuentes tradicionales, y sus establecimientos subterráneos, y además subí al Rosengarten desde donde había una gran vista. Una cosa curiosa es que tienen en un costado del río una zona de osos al aire libre. El que estaba a la vista se notaba aburrido (o tal vez estresado), como se ve en este  video.

Además en Bern está la casa donde Einstein sentó las bases de la Teoría de la Relatividad, en la misma calle donde está este reloj suizo que (dicen) fue parte de su inspiración:  video.

 Fotos en EPFL

Tomé el tren de regreso, y me fui en metro hasta la pega de P en EPFL. Me mostró su lugar de concentración, también la biblioteca que está filete para los amigos arquitectosos, y luego, el bar. Me pareció curioso que dentro de la universidad hubiese un bar, pero P me explicaba que todos son muy civilizados y cultos en este país y no hay desmanes. Nos juntamos ahí con un colega alemán de P, y conversamos varios schop entendiéndonos en “broken english”, hasta que mostramos nuestra vena latina, porque creo que al menos uno de los schop estuvo de sobra.

Corrimos al metro (algo que P me decía que nadie hace, y que debe haber sido fruto de la cerveza que teníamos en el cuerpo) y ¡PAF! me fui al suelo. Alguna piedra en el suelo me debe haber hecho dar un traspié seguramente. No pasó nada, y fuimos a otro (¡!) bar en Lausanne, pero esta vez no de onda universitaria, sino de onda más “adulta”. Regresamos en bus a casa, donde P nos recibió con una rica cena reponedora y dormí como un lirón.

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 Fotos en el Château de Chillon

Este cuarto y último día en Lausanne, tomé el tren al Château de Chillon, que visité con toda la calma del mundo. Como pueden ver en las fotos, es un castillo a un costado del Lac Léman, y tiene todo lo que uno espera de un producto medieval: un lado impenetrable por el lago, un foso por el otro lado con un puente, una torre alta y fácil de defender desde arriba, calabozos de los que no se puede escapar, establos, corredores, salones con blasones e insignias. Encantador; me sentí como un niño, ¡lástima que no hay castillos en Chile!

 Fotos en Lausanne

Volví en tren a Lausanne, y por primera vez dediqué tiempo a recorrer la ciudad. No es tan atractiva como Bern, pero con la ayuda de la Lonely Planet descubrí sus encantos: la Place de la Palud, el Palais de Rumine, el Château Saint‐Maire, y la espléndida Cathédrale de Notre‐Dame. No recuerdo qué pasó después ese día, probablemente tomamos cervezas belgas y comimos algún plato suizo con queso (en Suiza de usa la quesificación de los alimentos parece).

Aprovecho este espacio público para agradecer a P y P quienes me recibieron bajo su techo, me alimentaron y me pasearon, ¡gracias!

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