Tres París y un Madrid

This entry is part 9 of 9 in the series Vacación 2011

W23 De Lausanne a París

 Fotos de París nocturno lluvioso

Abandoné Lausanne y Suiza en el súper mega tren TGV de alta velocidad. Una señora suiza se sentó al lado mío y me preguntó de donde era. “From Chile” le dije yo, y me puso cara de no‐cachando‐nada. “Southamerica” le dije, y comprendió qué zona era. Le dije que éramos vecinos de Argentina, Perú y Bolivia. “I know those, but Chile?”. Como sea, eventualmente nos pidieron los pasaportes, pasé el mío, y la señora me pidió verlo. “¡Ah, Chilí!” (acento en la última i), “of course!” me dijo.

Curiosa la señora. Cuando pasamos por Dijon, me dijo “Dijon, the mustard!”. Me bajé en la Gare de Lyon, y tomé el metro al hotel que me habían recomendado P y P. Está al medio de un barrio rojo, pero simplemente ignoré las diversas ofertas que recibí al pasar por ahí al atardecer y de noche.

Estaba medio lluvioso pero me dio lo mismo, caminé hacia la zona de Les Halles, de ahí al Louvre, y hasta Concorde, simplemente por el gusto de ver la ciudad de noche. Subí al metro y fui a juntarme con Lalo y Bárbara, igual que hicimos un año antes. Pasamos a un supermercado a comprar insumos y luego fuimos al departamento de Bárbara, donde comimos ricas hamburguesas y bebimos vino. Quedamos de hablar para el día siguiente, pero lamentablemente mi roaming no funcionó jamás y no tuve oportunidad de verlos de nuevo. Si leen esto, ¡gracias por la junta!

J24 París, Barrio Latino

 Fotos del recorrido por el Barrio latino de París

Antes de comenzar lo que tenía planificado para este día, quise sacarme el empacho de la otra vez y me fui directo a la Conciergerie y a la Sainte‐Chapelle que el año pasado no pude visitar porque llegué muy tarde.

Para el resto de este día en París, lo que hice fue tomar la Lonely Planet, y seleccioné uno de sus recorridos propuestos. Específicamente, por el Barrio Latino, centrado en los diversos personajes de la literatura que han vivido (y bebido) por ahí. Ernest Hemingway, James Joyce, Paul Verlaine, George Orwell, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Jean‐Paul Sarte, Simone de Beauvoir, Henry Miller, Oscar Wilde, Jorge Luis Borges, Gertrude Stein, y además el lugar donde Pablo Picasso pintó Guernica (que ya habíamos  visto en Madrid).

Ninguno de dichos lugares es específicamente fotogénico, pero no importa, porque el recorrido incluía varios lugares que no conocía de otras veces: el Jardin du Luxembourg, el Panthéon (¡con el  Péndulo de Foucault!), la Sorbonne, la Place Saint‐Michel y la Église Saint‐Sulpice.

Por otro lado, había quedado con Chugo de juntarnos a almorzar, por lo que fui para el sector de la Église de la Madeleine y por ahí comimos confit de canard, muy francés. Lo pasamos tan shansho que quedamos de juntarnos nuevamente en la noche, esta vez con su embarazada señora, y fuimos por Le Marais a un local por ahí a beber cerveza y conversar de la vida. Si están leyendo esto, ¡gracias por la junta!

A todo esto, en uno de esos viajes en metro de este día, en la estación Châtelet, me encontré con esto:

V25 París

 Fotos paseando por París

Siguiendo con la tónica del día anterior, tomé la Lonely Planet y seguí otro recorrido: “Parisian round‐the‐world tour”, centrado en los barrios de inmigrantes de la capital. Este era un recorrido menos fotogénico que el del día anterior, y sin grandes “sights”, excepto tal vez la Porte Saint‐Denis.

Una vez terminado dicho recorrido, saqué mi mejor francés (que es muy malo) y conseguí comer alguna cosa por ahí. “Bonjour madame” (luego indico con el dedo un alimento por ahí) y agrego “s’il vous plaît”. Me pasan el alimento, pago unos euros y digo “merci”. Luego me responden algo que nunca supe que fue (tal vez “que le vaya bien”).

Con una buena parte del día disponible, tomé el metro hasta el Champ de Mars, para tener una vista de la Tour Eiffel, y me fui caminando a Les Invalides, sobre todo porque tenía necesidad de un baño. Recorrí el museo militar que tienen ahí, con detalles de la primera y segunda guerra mundial (aparte de otras guerras de los reyes y Napoleón), y aproveché de visitar el mausoleo de este último personaje.

Saliendo de ahí me fui a la Place de la Concorde y caminé por el costado del Seine hasta el Jardin des Tuileries. En ese tramo trataron de timarme tres o cuatro veces. La cosa funcionaba así. Venía un personaje (hombre o mujer) de frente hacia mí, y en el momento de estar a un par de pasos se agacha y hace como que recoge un anillo. Se hace el sorprendido y mira para todos lados, hasta fijarse en mí y me lo muestra, preguntando “¿es tuyo?”. Supongo que ahí la idea es tratar de venderlo, pero yo simplemente no pesqué. Como a la cuarta vez que salieron con esa mandé un speech en castellano que los debe haber dejado perplejos.

Luego de fotografiar la Pyramide du Louvre, tomé el metro, tomé mis cosas del hotel y luego me subí al RER hacia el aeropuerto para tomar el vuelo a Madrid, donde en esta ocasión solito tomé el transporte hasta la casa de mi hermana.

S26 Madrid

 Fotos de un día soleado por Madrid

Luego de desayunar, salimos con mi hermana por un barrio por detrás de donde vive ella, y salimos al Parque de San Isidro, desde donde se ve el estadio Vicente Calderón. Bajamos a la rivera del Manzanares que está remodelada y convertida en un paseo muy bonito, y por ser fin de semana, bastante concurrido. Cruzamos el Puente de Segovia y nos asomamos brevemente al Campo del Moro para una foto al Palacio Real.

Tomamos un bus a la parte antigua de Madrid, porque se me antojaba visitar el Convento de las Descalzas Reales, pero era con horarios para entrar en grupos y me dio pereza. Mientras hacíamos hora para juntarnos a almorzar con el Nano, caminamos por la Calle del Arenal que es peatonal, como se ve en el  video:

Luego de juntarnos con el Nano, fuimos a buscar un lugar para almorzar, siguiendo la misma calle ( video), y entramos como a cuatro partes hasta encontrar una que nos tincó. Lamentablemente ahí perdí el gorro de Seattle que me había regalado mi Negrita. Tomamos un autobús en Callao y nos pusimos a recorrer con tranquilidad unas partes de Malasaña y Chamberí que no había visitado anteriormente, para luego tomar otro autobús para ver el Museo Nacional de Ciencias Naturales en el Paseo de la Castellana (que no visitamos por dentro).

Para finalizar la visita, y prácticamente el viaje completo, fuimos a tomarnos un helado a Embajadores. Y ya está. Se acabó. Al dia siguiente tomé un vuelo a Santiago y terminaron las vacaciones!

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