Música y danza tradicional de Nepal 1: Un muchacho y una muchacha con vestimentas tradicionales bailan al ritmo de la música tradicional de Nepal. De hecho, en las calles de Katmandú, vimos varios muchachos usando ese tipo de sombreros.
Danza del pavo real: Un pavo real baila al ritmo de la música tradicional de Nepal, interactúa con los asistentes, intenta tomarse mi cerveza, despliega su cola, y se rasca la pata.
Danza de Kumari, la diosa viviente: Un fragmento de esta danza, donde una muchacha representa a la diosa viviente Kumari. En el fondo se ve un cuadro de la plaza Durbar de Katmandú.
Música y danza tradicional de Nepal 2: Mientras cenamos, un muchacho y una muchacha con vestimentas tradicionales bailan al ritmo de la música tradicional de Nepal.
Algún tipo de rito con fuego: Un muchacho toca el tambor (un brujo?) mientras otro muchacho vestido como criado o sirviente, prende un fuego. Lamentablemente está incompleto el video.
Durante nuestra primera mañana en Nepal, visitamos una serie de sitios del Valle de Katmandú que están listados como patrimonio de la humanidad de UNESCO, estos son los videos que tomamos:
Estupa Swayambhunath: Comenzando nuestra visita a Nepal, en el Valle de Katmandú, subimos a esta estupa, que es una estructura propia del budismo. De fondo escuchamos el mantra “Om mani padme hum” ॐ मणि पद्मे हूँ También es conocida como el templo de los monos.
Plaza Durbar: Es el corazón de Katmandú, estamos a los pies de la columna del rey Pratap Malla. Suena la gran campana, y las palomas son alimentadas por los transeúntes. Fíjense en la vestimenta tradicional de las mujeres, los sombreros típicos de los hombres, y que algunos de ellos van abrazados, lo que allá es totalmente normal. Lamentablemente, también dejar entrar motos en este sitio, cómo se les ocurre!
Templo Pashupatinath: Vemos el templo dedicado a Shiva desde un mirador al otro lado del río Bagmati. No podemos entrar porque no somos hindúes. Podemos ver cómo se desarrolla una cremación (no quiero acordarme de ese olor!), y los Sadhu (hombres santos) con su colorido amarillo.
Estupa Bodhnath: Caminamos por sobre esta estupa, observando sus banderas con oraciones, mientras damos la vuelta en el sentido de las agujas del reloj. Es un sitio muy tranquilo, y el blanco resalta contra las construcciones aledañas y el cielo.
Luego del recorrido por la ciudad de Varanasi, nuestro guía nos animó a que anduviéramos solos por la ciudad un poco. Nos dijo que había una ceremonia en el ghat Dashashwamedh, y que podíamos tomar un rickshaw que en unos 20 minutos nos dejaría en el lugar de la ceremonia.
Bueno, lo hicimos tal cual. Nada de taxis ni de transportes tipo transfer. Salimos a la calle, y tomamos un rickshaw. Es como una bicicleta-triciclo, a tracción humana. En este video vemos las motos, peatones, los rickshaws motorizados, mucha vida. En este otro video, estamos más en el centro, o sea, más cerca del Ganges. Se nota como se están preparando para la fiesta Eid ul-Fitr o Id-ul-Fitr, donde se celebra el fin del Ramadán (y del ayuno!).
Nos perdimos un segundo, y como que todo el mundo nos estaba ofreciendo ayuda, pero según la Lonely Planet, esas ayudas nunca son gratis. Bueno, llegamos al ghat, y vimos la ceremonia. Primero, desde un ángulo más o menos no más, como se ve en este video, pero nos encontramos con nuestro guía (que estaba con otras personas) y nos reubicó en otro lado, donde se ve mejor.
Esta es una ceremonia hindú de ofrenda al fuego (agni puja). Escuchamos música, altavoces chicharreantes y la gente atendiendo a la ceremonia desde botes en el Ganges. La ceremonia se dedica a Shiva, el Ganges, el sol (Surya) el fuego (agni), y a todo el universo.
Luego tomamos un rickshaw de vuelta al hotel. Ya está lleno de gente, (video) hay mucho color, todo está muy iluminado, y vamos por una calle peatonal haciendo sonar la campana de nuestro vehículo. Más adelante (ver corto), vamos en una zona que ya no es peatonal. Nuestro conductor ya había hecho una para ‘técnica’ para hacer sus necesidades por ahí, otra parada para pedir agua, y con un inglés rudimentario pero totalmente entendible nos mostraba las cosas que pasábamos, y además nos hacía preguntas.
Lamentablemente no filmamos cuando hacíamos nuestra puja, nuestra ofrenda al río. Cuando la hicimos, repetimos en idioma hindú las palabras que nos dijo nuestro guía.
Navegando por el Ganges 1/6: Vamos de madrugada en bote por el río sagrado, en Varanasi, y divisamos a algunas personas purificándose en sus aguas.
Navegando por el Ganges 2/6: Vemos con mayor detalle de cómo se purifican los hindúes en las aguas sagradas del Ganges, en Varanasi, y por algún motivo, hay una música de fondo acompañándonos.
Navegando por el Ganges 3/6: En la rivera del Ganges, en Varanasi, vemos por la madrugada un maestro y sus alumnos haciendo sus rituales.
Navegando por el Ganges 4/6: Ahora hacemos el recorrido de vuelta por el Ganges en Varanasi, se ve el sol ascendiendo entre las nubes por un lado, y por el otro lado, los ghats.
Navegando por el Ganges 5/6: Unos pocos segundos donde se divisa cómo los hindúes se purifican temprano por la madrugada en el río sagrado en Varanasi.
Navegando por el Ganges 6/6: Una vista más cercana a las abluciones en los ghats de Varanasi, algunas ofrendas, y algunos simplemente tirándose agua sagrada. No sé por qué, suenan unas campanas.
Luego de visitar el Taj Mahal, fuimos a ver el Fuerte de Agra. El Diwam-i-Am que aparece en el video (salón de las audiencias públicas) lo vi nuevamente en uno de los DVDs que compré ahí mismo en Agra , la película “Jodhaa Akbar”.
Habíamos leído en la Lonely Planet que desde un parque al otro lado del río Yamuna, uno podía ver el Taj Mahal por “atrás”. Le preguntamos a nuestro chofer Feroz, y nos dijo que conocía la ruta, y que de hecho nos podía llevar a un lugar donde no nos cobrarían.
Claro que para llegar a ese lugar, aparte de pasar por unas poblaciones medio marginales, tuvimos que cruzar este puente:
India es un país que deja algo en uno. No hay pobreza, desorden, tráfico, suciedad, ruido, muchedumbre, que impida la formación de un sentimiento de cariño hacia el país.
Y, por supuesto, los monumentos maravillosos ayudan mucho a tener recuerdos notables!
Le pedimos a Feroz que nos llevase a un lugar donde pudiésemos tomar un trago, pero que no fuese una discotec, con la música a todo chancho, sino más bien algo parecido a un pub.
Parece que en Jaipur no hay mucho de eso, o Feroz no tenía los datos a la mano, porque lo más cercano que encontró fue en un hotel, en su restaurant, que tenía copetes. De hecho pensaban que íbamos a cenar.
La cosa es que, como ya estamos acostumbrados, salieron los músicos y las bailarinas, y nos divertimos montones, al final el show casi era totalmente para nosotros solos!
Parte 1: Dos muchachas danzan con cántaros de metal en la cabeza, mientras suena la música en vivo.
Parte 2: Una muchacha danza con cada vez mayor cantidad de cántaros en la cabeza, saca un billete con la boca a la altura del suelo, todo al ritmo de la música tradicional en vivo.
Parte 3: Un muchacho y una muchacha bailan al ritmo de la música en vivo, yo me sumo a la diversión e intento cantar un poco, ja ja ja!
Un auténtico encantador de serpientes en el Palacio de la Ciudad en Jaipur. Un poco tiesa la serpiente, pero miren al final el cachamal que le pega el muchacho!
El maharajá de Jaipur podía albergar hasta a doce maharanis en su palacio del Fuerte Amber. Antes de que se nos acabara la tarjeta de memoria dimos un vistazo rápido al patio común y el balcón que tenía el maharajá.