Veintiocho horas en París

This entry is part 6 of 8 in the series La vida audiovisual 2010

Lo único que recuerdo del vuelo entre  Běijīng 北京 y París es ese olor a comida china instantánea (tipo maruchán) que me dejó enfermo. Me bajé en el aeropuerto Paris‐Charles de Gaulle y justo hubo un amago de bomba en la salida, lo que demoró todo mi trámite de llegada. Me compré un boleto de tren en una máquina, pero parece que me equivoqué de tipo de boleto, porque tuve algún problema en el torniquete, pero me hice el leso y seguí de largo no más.

Ya en París mismo me compré un carnet de pasajes de metro para moverme con flexibilidad y llegué a mi hotel en la zona de Bercy. Había practicado algunas frases en francés con la ayuda de mi aplicación Lonely Planet para el iPhone, pero cuando las puse en práctica con la recepcionista del hotel, me respondió en francés y tuve que pedir que me hablara de vuelta en inglés. Luego de dejar mis cosas y sin detenerme un segundo, me comuniqué con la Bárbara y partí a la juntarme con Lalo y ella en un local llamado Au Trappiste, cerca de la estación Châtelet. Tomamos cerveza, nos pusimos al día de lo que habían hecho estos años, y planificamos actividades para el dia siguiente. (Fotos de los aeropuertos y esta junta)

Al día siguiente apenas pude me duché y fui al desayuno en el hotel, que estaba lleno de orientales (¿¡más chinos!?). Tenía una hora de adelanto antes de la junta con Lalo, por lo que aproveché de caminar por el Parc de Bercy, mientras caían unas pocas gotas. Tomé el Viaduc des Arts, hasta llegar a la Place de la Bastille. (fotos)

Esperé a Lalo y una señora medio italiana me intentó vender un diario por una cooperación. Me hice el que no entendía. “¡Dinero!” me decía en castellano. Llegó Lalo e hicimos el recorrido por Le Marais que recomienda la Lonely Planet, y que pasa por una serie de casas aristocráticas como la de las fotos y este video debajo:

En eso estábamos cuando de repente cayó una lluvia intensa por unos minutos, y nos sentamos a disfrutar un café en Le Dôme Saint Paul, conversando de la vida. Cuando se detuvo, seguimos nuestro recorrido hasta llegar al Hôtel Carnavalet, museo que visitamos con toda calma (videofotos), disfruté ampliamente toda la exposición de la Revolución Francesa, la caída de la monarquía y Napoleón.

Seguimos hasta Place des Vosges (fotos), y cruzamos esta fantástica plaza justo cuando el sol nos regaló unos pocos rayos, que capturamos en este corto:

Lamentablemente en este recorrido por Le Marais nos tocó cerrado el museo Picasso y la Maison de Victor Hugo. Pero no importa, porque fuimos a desquitarnos a otra parte de la ciudad. Tomamos el metro y almorzamos en el Café des Arts et Métiers y luego pasamos al museo del mismo nombre, dedicado a la técnica y la ingeniería. ¡Vean en las fotos que hay una maqueta del Viaducto del Malleco! Pero el principal motivo por el que yo quería ir al Musée des Arts et Métiers es lo que hay en Saint‐Martin‐des‐Champs: el Péndulo de Foucault.

¿Quieres saber por qué estaba interesado en esto? Busca y lee la novela de Umberto Eco “Il pendolo di Foucault”.

Salimos de ahí y caminamos del Centre Georges‐Pompidou al Hôtel de Ville (fotos), cruzamos la Île de la Cité (video), intentamos entrar a La Conciergerie pero ya estaba cerrada, y fuimos a cruzar el Pont des Arts hacia el Louvre. (fotos)

Ya era hora de partir, y Lalo me acompañó hasta el hotel, y luego también hasta el aeropuerto. Tomamos metro y luego tren juntos, y llegamos tan al filo que el tren estaba cerrando las puertas y Laolo tuvo que bloquear las puertas para yo poder subirme. En el aeropuerto, Lalo me deja en el check‐in de la aerolínea, y de ahí todo es simplemente regresar a Chile viendo películas de India.

¡Gracias Lalo por compartir todo este día en París el 2010!

Fin de Běijīng 北京

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El antepenúltimo día en la ciudad lo inicié caminando desde el departamento, cruzando el parque Tuanjiehu 团结湖 para ir a comprar entradas para un espectáculo en la noche, del cual ya hablaré. Una de las cosas que llaman la atención es que de repente, un chino o china se detiene, se apoya en un árbol u otra cosa, y comienza a elongar. Eso lo vi caleta de veces. Tomé el metro y me fui a la Plaza Tian’anmen 天安門廣場 (fotos), donde comenzó el recorrido del día, siguiendo dos propuestas de caminatas de la guía Lonely Planet.

Estaba en la plaza y de repente se me acerca una china con guagua, mediante señas me indica que quiere sacarse una foto conmigo y la guagua. ¡Seguro! digo yo. Ella le pasa la cámara a otro chino transeúnte, se saca la foto, y se va contenta. Curioso.

La caminata me llevó a recorrer el Legation Quarter 东交民巷 (video, fotos), donde se habían situado las delegaciones extranjeras en la capital luego de que el país se abrió al mundo. Lo que más me llamó la atención (y creo que lo digo en el video) es que esto está literalmente a una cuadra del bullicio de Tiananmen, y es muy tranquilo.

Finalicé la caminata en el Oriental Plaza, con gran necesidad de pasar al baño, por lo que entré en el mall y salí lo más rápido posible, puesto que no estaba interesado en estar dentro de un centro comercial. Justo afuera comencé la segunda caminata propuesta por Lonely Planet, que se inicia en Wángfǔjǐng 王府井 (video, fotos) donde hay un callejón donde venden unos snacks del terror (¡vea este video!).

Caminé de ahí hasta Donghuamen (video debajo, fotos), pasando por ruinas de la muralla de la ciudad, y mientras se estaba instalando un mercado nocturno que no pude visitar más tarde. Donghuamen es una de las puertas de la ciudad prohibida, y el foso que la rodea estaba congelado, como se ve en este video:

La caminata me llevó al Working People’s Cultural Palace 劳动人民文化宫 (video 1, video 2, fotos), que es una zona justo al costado de la Ciudad Prohibida, con templos y todo, pero casi completamente vacío, ¡una joya escondida al medio de la ciudad! Yo ya estaba medio cansado de tanto caminar, por lo que me senté un rato a descansar, y a hacer hora, porque pronto iban a cerrar la calle que está entre la Ciudad Prohibida y la Plaza Tiananmen para la ceremonia de la bandera. Esperé y esperé, pero no hacían nunca la ceremonia famosa, y como se puso el sol comenzó a bajar la temperatura bajo cero, así es que caminé al metro para ir a mi siguiente destino.

Como conté en el comienzo, tenía entradas para un espectáculo de acrobacias en el Teatro Chaoyang 朝阳剧场 (video 1, video 2, video 3, video 4, fotos). En vez de describirlo, les dejo las fotos y los videos, era muy bueno y a un precio razonable. Esa noche fuimos a comer comida india en un local llamado Ganges, ¡y estaba deliciosa!, me encanta la comida india. El WM estaba de viaje por la pega, así es que fuimos con la CH y los otros personajes expats.

El penúltimo día en Běijīng bajé un poco las revoluciones, y usando un sistema de tarjetitas para turistas occidentales que tenían los muchachos, tomé un taxi que me llevara a Fragrant Hills 香山公园 (video debajo, fotos), que es a la vez cerro, parque y tiene templos y algunas ruinas. Al taxista por supuesto no le entendía nada de nada, pero llegúe sin problema a la puerta del parque. Una vez adentro, me guié con la Lonely Planet para encontrar las cosas choris, entre ellas un recinto llamado Hall of Arhats en el Temple of Azure Clouds 碧云寺 con ¡512 estatuas doradas!

Para devolverme al departamento, si bien tenía la tarjeta del edificio al cual me dirigía, el taxista empezó a preguntarme qué hacer cuando estaba llegando. Menos mal que yo ya había hecho el recorrido ene veces con los muchachos, entonces tomé mi aplicación iPhone que habla mandarín, y le di indicaciones simples tales como “siga derecho” “siguiente semáforo” y “doble a la izquierda acá”, maravilloso.

Por la tarde salimos con la CH a almorzar al Village, que es una zona comercial que ya habíamos visitado otras veces, donde hay harto expat. Nos sentamos en un local llamado Chao Dian, y la CH pidió servicio occidental. Se enredaron un montón y al final encontraron por ahí tenedor y cuchara. La tarde la pasamos en parte en el Sanlitun Yashow 三里屯雅秀服装市场 Sānlǐtún Yǎxiù Fúzhuāng Shìchǎng, donde me hice el tiempo de comprar algunos regalos para el regreso. (Menos el volantín que el muchacho MT me había encargado).

El último día en la ciudad, me junté con GM, un amigo de los muchachos que estaba estudiando en Beijing, y con la mamá de una amiga de ellos, que estaba de visita. Nos juntamos los tres en el metro, y nos subimos a unas micros, hasta llegar al Puente de Marco Polo 卢沟桥 Lúgōu Qiáo, junto a la Fortaleza Wanping 宛平城  (fotos). Lamentablemente, el “museo al odio a los japoneses” (Chinese Anti‐Japanese War Memorial Museum) estaba cerrado porque era lunes y no pudimos visitarlo.

Para volver a un sector más céntrico intentamos negociar un transporte cómodo (video), pero era muy caro, así es que tomamos una micro y luego un taxi que nos dejó cerca de la entrada a la Ciudad Subterránea 地下城 Dìxià Chéng, pero había un papelito indicando que estaba cerrada. Caminamos hasta Qiánmén 前门 para almorzar alguna cosa, y luego caminamos hasta Liulichang 琉璃厂, que es el barrio de los calígrafos y libreros (video debajo, fotos).

Desde ahí caminamos todo el rato hasta la Torre de vigilancia sureste Dongnan Jiaolou (fotos) que es un trecho más o menos largo, pero cuando llegamos ya se había hecho de noche y estaba cerrado. Nos fuimos al metro y ahí nos despedimos, porque me fui a juntar con el WM en el Mercado de la Seda 秀水街 Xiùshuǐjiē. Ahí aprendí lo que era regatear de verdad, porque el WM me ayudó a comprarle una chaqueta North Face (¿North Fake?) al David.

Vaya un último día movido, porque ahora fue la cena de despedida, comiendo pato pekin 北京烤鸭 en un local llamado Liqun que descubrimos por la tarde (fotos). Y eso es todo en este país, porque al día siguiente tomé un vuelo y me fui.

Beijing y alrededores

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La primera salida que hicimos de Běijīng 北京 fue para visitar la muralla china 萬里長城, específicamente en Mutianyu 慕田 (video 1 trepando en teleférico, video 2 debajo, fotos). Salimos en el vehículo del WM por la mañana y con la ayuda del GPS tomamos las vías correctas hacia ese trozo específico de la muralla. Había puestos de comercio antes de la entrada, y acá hay que intentar usar las artes de negociación que aprendí en Egipto y en India en otros años. Pero siempre de hacer una compra, le decía al WM cuánto había pagado y se reía de mi poca capacidad de regateo.

La muralla es fenomenal, y ese tramo está bien conservado. Hay unas partes con unos escalones del terror, porque son empinados y estrechos, y la posibilidad de caerse no es menor. Curiosamente, una de las cosas de recuerdo de esta visita fue que había una turista china por ahí medio pinta de modelo y de repente ¡paf! suelta la tremenda ventosidad. Yo ya había presenciado eso de “mejor adentro que afuera” que tienen en China, pero no dejó de choquearme.

Volvimos a Beijing, y luego de almorzar comida árabe en un local llamado Rumi, por la tarde fuimos al 798 Art District 艺术区 (fotos), que es una zona con varios bloques como industriales que han sido remodelados para ser galerías de arte y similares. Entramos a un local que era especialista en chucherías tipo monos animados, que estaba súper cachilupi. No recuerdo que hicimos esa noche en casa, pero tal vez vimos el DVD de Alturas de Machu Picchu de Los Jaivas para recordar un poco a la patria.

Luego de la visita a la muralla del día anterior, hoy lo dedicamos a otra zona imperdible de la capital china. Tomamos un taxi y nos bajamos en la Plaza Tiananmen 天安門廣場 (video, fotos). La plaza no tiene gran gracia en sí misma, aparte de ser la zona pública más grande del mundo, y estar rodeada de edificios de una arquitectura … sugerente. Te revisan con detectores antes de entrar, y adentro está el mausoleo de Mao, pero no entramos.

Nos fuimos directo a la Ciudad Prohibida 紫禁城 y me dí el trabajo de filmar siete cortos, cada uno más al interior del recinto, yo creo que esto es mejor verlo que contarlo acá en prosa: (video 1, video 2, video 3 debajo, video 4, video 5, video 6, video 7, fotos)

Salimos y justo al cruzar la calle subimos al Jingshan Park 景山, un cerrito con una buena vista a la Ciudad Prohibida y también con sus propios pabellones que le dan gracia. El día estaba heladito pero despejado, por lo que la panorámica estaba genial. Nos fuimos al Beihai Park 北海公园 (fotos), un jardín imperial con sus buenos pabellones y templos. Había también personajes con unos pinceles gigantes que mojaban en agua y luego usaban para escribir en el cemento.

Almorzamos por ahí mismo alguna cosa en un local que estaba adornado de amarillo, que es el color imperial. Nuestra política para elegir comida fue seleccionar tres platos: dos conocidos y uno desconocido (en verdad para mí todo era más bien desconocido), de manera de por un lado comer algo que sabíamos que nos gustaría y tener la posibilidad de comer cosas diferentes, con el riesgo de ensartarte con algo no tan bueno. En esta ocasión, lo desconocido era un pescado medio famélico con cabeza y todo al que no quise acercar mis chopsticks.

Salimos de ahí y fuimos a bordear el Lago Qianhai 前海 (fotos), que estaba más o menos congelado y la gente cruzaba caminando por encima. A mí no me pareció tan buena idea, porque en algunas partes estaba notablemente descongelado, pero nadie se caía. Nos fuimos al sector de la Drum Tower 鼓楼 y el hútòng 胡同 que está por ahí mismo, y caminamos al Nanluoguxiang 南锣鼓巷 o “el hutong bonito” como le llamaba el WM. Un hutong es una zona urbana típica china, que es como un callejón y viviendas contiguas; tuve la oportunidad de ver hutones bacanes y no tan bacanes también. Lo usual es que las viviendas no tienen baño, sino que comparten uno. Como un cité tal vez, pero en una extensión territorial mayor. Acá me compré esa linda polera negra con letras chinas blancas que llevo usando un par de años.

Esa noche salimos de “carrete” con el WM y GM, a unos bares por Beijing en la zona del Temple of the Sun — Rìtán — 日壇. Fue toda una experiencia, porque uno no se imagina cómo carretea esta gente, y la verdad es que es muy normal. Entre los lugares que fuimos había uno que era como un galpón, con DJ en vivo, pero que estaba medio vació, y ahí nos dedicamos a los shots.

El día siguiente salí solito, compré algunas cosas en un emporio cerca y caminé al metro a unas cuadras del departamento. Casi me atropella un ciclista, porque no miré con toda la atención antes de cruzar a la calle, ¡uf qué susto me dio! Fui entonces en metro hasta el Lama Temple 雍和宮 (video 1, video 2 debajo, video 3, fotos), un templo y monasterio budista en pleno Beijing. Es curioso ir a un templo que no es en sí una atracción turística, sino que es una edificación de culto en uso activo. Había bastante gente, y pude ver cómo hacían sus ofrendas y oraciones. ¡El pequeño país en el que vivo se siente tan provinciano y homogéneo con una raza y religión mayoritarias! Bueno, al menos tengo la posibilidad de experimentar la diversidad cultural con estos pequeños paseos vacacionales.

Por algún motivo que no recuerdo me pareció que era buena idea como segundo destino ir a ver los osos panda en el Zoológico de Beijing 北京动物园 (video 1 pandas, video 2 acuario, fotos). Me fui directo a los pandas (que había que pagar aparte) y en realidad son unos seres súper chori, con su dieta de bambú. Los tenían en un lugar que se veía súper cómodo y agradable para ello. Lamentablemente no puedo decir lo mismo de los grandes felinos como el tigre y el león, que mostraban unos signos de estrés lamentables, y estaban confinados a unas celdas que yo creo que para ellos deben ser pequeñísimas. Seguí hasta el acuario que estaba fenomenal (¡vean el video 2!) y después de eso tomé el metro de vuelta y regresé ya anocheciendo al departamento.

A todo esto, en todo momento me pareció que estaba en una ciudad súper segura, y que se podía caminar de día o de noche sin esa sensación de angustia de que en cualquier momento viene alguien y te aborda.

Al día siguiente tomamos el vehículo y colación, y partimos con el WM y la CH a Chengde 承德 donde estaba la residencia de verano del emperador. La gracia es que está plagado de templos, y nosotros visitamos varios:

Me da pereza describir la multitud de detalles de dichos templos, pero recuerdo haber visto pagodas, budas enormes, monjes musicales, ofrendas de candados, diversas arquitecturas y colores. En la noche fuimos a comer un sushi cuico que estaba delicioso y ya creo que es suficiente por este post.

Fiesta de la primavera 春节 en Běijīng 北京

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Los primeros días en Beijing los pasamos disfrutando del año nuevo chino, que es una festividad que dura varios días. Al día siguiente de llegar de Shanghai, era la víspera del año nuevo del tigre. Por la mañana antes de almuerzo fuimos con el WM a Panjiayuan 潘家园 (video 1 debajo, video 2, fotos) que es como una feria de las pulgas que tiene de todo. También por ahí vendían algunas cosas para comer, que se ven en el segundo video.

Como era un poco temprano para almorzar todavía, dimos una vuelta en auto por la ciudad antes de recoger a la CH. Almorzamos deliciosa comida tailandesa en un local llamado “Serve the People”, en la zona de embajadas, y ahí aprendí que no se deja propina en China. De hecho, si dejas monedas, ¡te las devuelven! y te dicen “se le quedó el vuelto”.

Para la tarde y bajar el almuerzo fuimos al Parque Ditan 地坛 (video debajo, fotos), que estaba lleno de gente paseando. Lejos lo que más me llamó la atención acá fueron esos gorros de cabeza de animal que todo el mundo estaba usando. No me refiero solamente a niños, ¡sino también adultos! Espero que para mi siguiente visita hayan pasado de moda.

Para la noche, fuimos con todos los personajes amigos chilenos en Beijing a comer algo llamado Hot Pot 火鍋 (video, fotos), que si no recuerdo mal es comida de Sichuan 四川, una región de China, y que se caracteriza por ser fuerte en sabor. Y parece que medio radioactiva también, porque nos pusieron unos trajes que nos tapaban casi toda la ropa y brazos, y creo que también como unas bolsas para nuestros bolsos y carteras. Sinceramente la comida era choriflai, porque uno mismo se iba cocinando sus cosas, pero de sabor no me pareció tan maravilloso.

Entonces ya se acercaba la hora del año nuevo mismo, por lo que nos movimos a la zona del Qianhai 前海 y la Drum Tower 鼓楼 (Gǔlóu), donde ya estaban moviéndose los fuegos artificiales (video 1, video 2, video 3 debajo, fotos). En lo que fue mi experiencia, se podía encender fuegos artificiales en cualquier lugar, a cualquier hora, en cualquier cantidad y de cualquier poder, tanto como pudiese aguantar tu bolsillo. Sonaban fuegos artificiales todo el rato, y conforme se acercaba la hora del año nuevo subía la intensidad, hasta que ya se puso toda la carne en la parrilla y pareciese que era competencia de quién hacía el espectáculo más bacán de la zona. Todo iluminado y mucho ruido. Entramos en un pub por ahí a humedecer la garganta y después regresamos a la base, donde estaba lleno de restos de los fuegos de artificio, lo que sería una constante de los siguientes días.

El siguiente día, que era el primer día del año, intentamos ir al Lama Temple, pero nos resultó imposible porque no había donde estacionar el vehículo, y luego había una cantidad enorme de gente intentando hacer lo mismo. Decidimos entonces ir al Templo del Cielo 天坛, y fue una excelente idea, porque había una representación completa, con música, altoparlantes, vestuario y accesorios de la ida del Emperador a dejar su ofrenda para el nuevo año (video, fotos).

Nos salimos un rato de la procesión para visitar el parque mismo, para ver el Circular Mound Altar 圜丘坛 y la Imperial Vault of Heaven 皇穹宇. Luego volvimos a la ceremonia cuando la acción estaba en el Hall of Prayer for Good Harvests 祈年殿 (video 1, video 2 debajo, fotos).

En la noche cenamos en casa tranquilamente y salimos con el WM y GM a jugar un poco con fuegos artificiales (fotos). La CH no estaba nada feliz que la dejáramos sola con su embarazo ahí mientras íbamos como cabros chicos a jugar, pero bueno, hay unos videos que no quise subir porque ¡no estoy seguro de querer reencender la ira!

El día siguiente paseamos por algunos barrios más periféricos de Beijing. Comenzamos la mañana visitando el Palacio de Verano 颐和园 (video debajo, fotos), que para variar estaba bastante lleno, pero valió la pena todo el rato. Está construido en la ladera de un cerro, y al subir por sus pabellones se tiene una linda vista del lago Kūnmíng 昆明湖, que estaba congelado a sus pies.

De ahí pasamos al Antiguo Palacio de Verano 圓明園 (video, fotos), que tenía más gente aún. Caminamos hasta las Xīyáng Lóu 西洋楼, unas ruinas imperiales con estilo occidental bien curiosas y al final recuperamos un poco de energía con esa pizza gigante que aparece en las fotos, en The Kro’s Nest, ¡delicioso!.

Finalizamos el día visitando el famoso Parque Olímpico 奧林匹克公園 (video debajo, fotos), con todos sus edificios iluminados. Fue un día cansador pero que me permitió abarcar una buena cantidad de lugares dignos de ser visitados.

Tres días en Shanghai 上海

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Luego de abandonar Guìlín 桂林, aterrizamos en Shànghǎi 上海, y nos fuimos al departamento de Bernardo y Marcela. Si mal no recuerdo me tocó estrenar su pieza de invitados esa noche. Al día siguiente, primer día en Shànghǎi, vino un compañelo de univelsidad de ellos con otra persona y nos fuimos al metro para pasear por la ciudad.

Nos bajamos del metro en el estadio Shànghǎi Tǐyùchǎng — 上海体育场 para comer alguna cosa y tomamos un bus turístico, para luego visitar el Templo budista Jing’an 静安寺 (fotos) que está al medio de la ciudad, rodeado de altos edificios (video 1, video 2 debajo)

Caminamos hacia la zona comercial de Nanjing Road  南京路 (fotos), donde aprovechamos de hacer escala para almorzar. Ahí me comí una sopa de noodles en un local súper normal, pero estaban deliciosos, quiero puro volver a China para comer sopa de noodles!

Llegamos a la zona peatonal de Nanjing Road  南京路, y luego caminamos hasta el puente Wàibáidù Qiáo 外白渡桥 desde donde se tiene la panorámica de los rascacielos (video, video 2 debajo).

Tomamos un taxi y fuimos a la zona de los rascacielos, Pǔdōng 浦东 (fotosvideo) desde donde vimos la otra rivera del río y nos tomamos un café en el Starbucks para capear el frío invernal.

Volvimos al departamento, y en la noche fuimos a un KTV (fotos), que es como un karaoke, pero mucho más parafernálico. Salimos del ascensor a una recepción, donde dijimos cuántas personas seríamos y nos indicaron que pasáramos a la sala de espera. En la sala de espera (que estaba llena), no nos ofrecieron nada para beber ni comer que yo recuerde, y luego de un rato nos avisaron que había una habitación disponible para nosotros.

Pasamos a un sector lleno de puertas, y nos indicaron nuestra habitación, habilitada con sistema de sonido, pantalla, luces, y botones para llamar al servicio. Pedimos cosas para picar y cerveza, y ¡a cantar se ha dicho! No había mucha selección en inglés, pero tenían Metallica que pude seguir. El compañelo de univelsidad de los muchachos era coreano (de los buenos, parece), y cantaba perfecto las letras en coreano.

El segundo día en Shànghǎi 上海 comenzó con una visita a un supermercado (fotos). Era tan bacán que tomé este video:

En el supermercado vendían un montón de cosas, y era más o menos fácil captar algunos productos, puesto que básicamente era el mismo diseño que uno ve acá de ciertas marcas, pero sin caracteres latinos. Había una buena cantidad de comida tan fresca que, bueno, ¡la vendían viva!, y además los chinos llegaban y te golpeaban con el carrito, nada de pedir permiso.

De vuelta salimos y nos fuimos caminando a almorzar pasando por el medio del campus de su universidad Fùdàn Dàxué 复旦大学. Tomamos un taxi y nos fuimos al “Chinatown” 老城市 (raro concepto eso de tener un chinatown en una ciudad china) que es una zona súper turística con puestos de comercio y comida (fotos) (video). Estaba todo preparado para recibir el año nuevo del tigre, que era en pocos días. Visitamos brevemente el monasterio Chen Xiang y entramos al Jardín Yuyuan 豫园 (fotos) (video 1, video 2 debajo)

El jardín Yùyuán 豫园 es una isla de tranquilidad al medio de la bulliciosa ciudad, con pabellones de arquitectura tradicional, lagunas, pequeños puentes, y también una exposición de caligrafía. Hacía un frío del terror, y llovía suave pero persistentemente. Se nos hizo de noche (fotos) y salimos de la zona pasando de nuevo por Nanjing Road  南京路, ahora iluminado, y luego de un poco de shopping volvimos al departamento.

El tercer día en Shànghǎi 上海 hice mi paseo solito, dejando un merecido descanso a mis anfitriones. Caminé hasta el metro, y tenía que hacer solamente un cambio de línea para llegar a mi destino. ¡Vaya cambio de línea! Este cambio de línea implicaba salir de la estación de metro, caminar como una cuadra, intentando ubicar dónde estaba la estación siguiente, y entrar a la estación de cambio con el mismo boleto ya validado. Bueno, no era nada tan terrible, dado que todo el metro es bilingüe, en chino y en inglés. Excepto, por supuesto, la explicación de cómo hacer el cambio de línea:

Llegué a People’s Square (Rénmín Guǎngchǎng) 人民广场 y me metí al Museo de Shanghai 上海博物館 (fotos, video). Tenía varios pisos dedicados a diversas cosas, bien organizado y los objetos bien dispuestos. Salí de ahí, tomé mi Lonely Planet y me dediqué a hacer el recorrido propuesto por la guía, lo que me llevó a “the bund” 外滩 (fotos), la zona donde se instalaron las delegaciones comerciales extranjeras cuando China se abrió al mundo. Lamentablemente para mí, gran parte de la zona estaba en remodelación para la Expo que se iba a realizar en pocos meses más. Volví a People’s Square y tomé el metro para volver al departamento de Bernardo y Marcela.

Ahí tomé mi maleta, y me dejaron en un taxi, indicándole al taxista a cuál de los dos aeropuertos me dirigía. “OK” dijo el taxista y partió, pero al rato me preguntó algo (en chino, por supuesto). Por si acaso, busqué el nombre del aeropuerto en mi Lonely Planet y se lo pronuncié lo mejor que pude. “¡Ah!” dijo él y no hubo drama. Una vez en el aeropuerto, tomé el celular que graciosamente me dejó el team Beijing, y avisé que ya iba en camino a reencontrarme con ellos. Y así finalizó mi visita a Shànghǎi 上海.

Yángshuò 阳朔

This entry is part 1 of 8 in the series La vida audiovisual 2010

Lo primero en la vacación a China 中国 en febrero del año 2010 fue, por supuesto, volar para allá. En la escala en París tomé algunas fotos de cosas que me llamaron la atención en el aeropuerto. Pasé una brevísima noche con jet lag en Beijing (fotos) donde nos juntamos  cerca de Qiánmén 前门 con los anfitriones y sus amigos expats para ir a comer.

La mañana siguiente el chófer de mis anfitriones se le ocurrió que era buena idea llevarse el auto, por lo que tuvimos que correr al aeropuerto en taxi, y llegué raspando al counter, que estaba lleno. Una china se me acercó, miró mi ticket y me dijo que estaba atrasadísimo, así es que me llevó adelante en la fila y habló a toda prisa con la gente del mesón y pude hacer el check‐in. Luego esta misma persona me llevó hasta la parte de ingreso al embarque y comenzó a pedirme dinero. Justo olvidé todo mi inglés, y súbitamente mi único idioma era el castellano, por lo que no entendí lo que me hablaba.

Llegué a Guìlín 桂林 y me vi absolutamente solo en un país donde casi nadie habla inglés. En el banco del aeropuerto no quisieron cambiarme los billetes de 100 dólares de antes del 2005 (¡sho!). Tomé un taxi afuera del aeropuerto y el taxista se moría de la risa conmigo porque no le entendía nada. Pasamos por un mini peaje que decía claramente un número como 5, y el taxista me mostraba un billete onda de 100, y se reía, pero al final me mostró el de 5 para que le pasara ese monto.

Alcancé apenas a instalar mis cosas en el hostal y tocaron mi puerta. Eran Bernardo y Marcela que ya habían llegado. Hasta ahí llegaron mis aventuras en solitario en este lugar. Salimos a comer algo por un mall al frente, y vaya si que es útil andar con personas que hablan algo del idioma y entienden algo de la carta. En las fotos de ese día se ve lo que comí. Tomamos alguna cosa poca en el hostal y a dormir.

Tomamos la mañana siguiente un bote entre Guìlín 桂林 y Yángshuò  阳朔, por el río Lí Jiāng 漓江, y tomé dos videos (video 1, video 2 debajo) y fotos.

El paisaje es súper místico, y el guía iba diciendo a qué se supone que se parece cada formación rocosa. Llegamos a Yángshuò  阳朔 y luego de instalarnos fuimos a dar una vuelta por el pueblo y sacamos fotos.

Al día siguiente desperté y la vista desde mi ventana estaba tan choriflai que tomé un corto. Tomamos las bicicletas que arrendamos, y junto con dos parejas de chinos que no hablaban nada de inglés, nos fuimos a tomar una balsa de bambú e hicimos rafting por el río Yùlóng 遇龙河, como se puede ver en las fotos y videos que tomé (video 1, video 2, video 3, video 4, video 5).

Seguimos en bicicleta hasta los pies del Moonhill 月亮山 (fotos, video), y arriba, por supuesto, nos encontramos con unos chilenos y quedamos de juntarnos en la noche. Bajamos y fuimos a almorzar por ahí. Es una de las comidas que más recuerdo, ¡estaba súper fenomenalmente deliciosa! En nuestras bicis pasamos a ver el gran árbol banyan (fotos, video), que tiene unas ramas que caen verticalmente hasta tocar el suelo y dar apoyo adicional.

Regresamos las bicicletas en el pueblo, y en la noche paseamos tranquilamente por la zona, por ejemplo por West Street Xi Jie 西街 (video debajo), que es toda la onda turística y sacamos algunas fotos.

Al día siguiente dejamos Yángshuò  阳朔 y nos fuimos temprano en un bus a las terrazas de Lóngshèng Tītián 龙胜梯田. La jornada tuvo dos partes. En la primera parte (fotos) fuimos a la aldea Huangluo Yao, donde viven personas de la etnia yao, que se caracteriza porque las mujeres no se cortan el pelo, y según el peinado que tengan se conoce su “estatus” de soltera, casada, con hijos, viuda.

Cruzamos a la aldea (video), y pasamos a un recinto donde nos pasaron un poco de copete de arroz. Pronto comenzó el canto y el baile con música tradicional (video 1, video 2, video 3, video 4, video 5). Pidieron entonces unos voluntarios y por algún extraño motivo se me ocurrió que era una buena idea subirme al escenario. De pronto, ¡me convertí en un flamante novio para una muchacha yao! Me pasaron detrás del escenario para vestirme, y luego sucedieron una serie de vejaciones, algunas de las cuales se pueden ver en los videos siguientes: video 1, video 2, video 3, video 4 debajo.

Para finalizar el espectáculo, las muchachas yao sueltan su pelo y lo muestran en toda su plenitud: video 1, video 2.

La segunda parte de la jornada fue trepar por las terrazas de Lóngshèng Tītián 龙胜梯田, que en esta época del año están un poco secas, según se puede ver en las fotos, pero de todas maneras es una gran vista, como se ve en este video debajo.

No quedó más que ir al aeropuerto de Guìlín 桂林 y nos fuimos a nuestro siguiente destino: Shànghǎi 上海.

Cuarta región

This entry is part 2 of 3 in the series La vida audiovisual 2009

Entre fiestas patrias 2009 y año nuevo 2010, estuve de paseo tres veces por la zona que comprende La Serena, Coquimbo y el Valle del Elqui, gracias a nuestras amistades que trabajaban en el hotel Enjoy que hay por ahí.

Fiestas patrias

La primera vuelta fue para fiestas patrias, con David, porque teníamos que ir a ver a Alberto Plaza (¿?).

Fotos: Dieciocho en la Cruz del Milenio, diecinueve en el Enjoy antes y después del concierto. Entre las cosas interesantes que nos pasaron en La Pampilla, fue enterarnos por la televisión que en un lugar por donde habíamos pasado habían matado a alguien luego de un par de horas.

Cumple Ceci

La segunda visita fue para el cumple de la Ceci, donde aparecimos con una tuna de regalo, tal como se ve en el siguiente video:

Fotos: Noche del cumpleaños, almorzando y cenando, valle del Elqui, parque eólico.

Video 1, video 2 (ambos en embalse Puclaro), video 3 en pisquera Mistral.

Fue en esta visita donde conocí a mi negrita!!

Año nuevo

La tercera y última vez (¡no he vuelto ahí en dos años!) fue para celebrar el año nuevo en el Valle del Elqui.

Fotos: Víspera de año nuevo en Coquimbo, tarde en el Valle del Elqui, noche en el valle, Pisco Elqui y Embalse Puclaro, Cruz del Milenio y despedida.

Videos: Sables láser en La Serena, sables láser en la Cruz del Milenio, base de la Cruz del Milenio.

Continuaré con esta arqueología audiovisual pronto.

Un carrete

Le pedimos a Feroz que nos llevase a un lugar donde pudiésemos tomar un trago, pero que no fuese una discotec, con la música a todo chancho, sino más bien algo parecido a un pub.

Parece que en Jaipur no hay mucho de eso, o Feroz no tenía los datos a la mano, porque lo más cercano que encontró fue en un hotel, en su restaurant, que tenía copetes. De hecho pensaban que íbamos a cenar.

La cosa es que, como ya estamos acostumbrados, salieron los músicos y las bailarinas, y nos divertimos montones, al final el show casi era totalmente para nosotros solos!

  • Parte 1: Dos muchachas danzan con cántaros de metal en la cabeza, mientras suena la música en vivo.
  • Parte 2: Una muchacha danza con cada vez mayor cantidad de cántaros en la cabeza, saca un billete con la boca a la altura del suelo, todo al ritmo de la música tradicional en vivo.
  • Parte 3: Un muchacho y una muchacha bailan al ritmo de la música en vivo, yo me sumo a la diversión e intento cantar un poco, ja ja ja!