1994–02-09W Chiloé

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En esta jornada llegaríamos al punto más austral de este mochileo. Éramos siete cabros jóvenes. Andy y yo los menores, David, Carlos y Sergio un año más, Darío y Juano ya tenían dieciocho años cumplidos y eran mayores de edad. Todos nos conocimos siendo scouts en el barrio. A Juano, Sergio y David los conocía desde el ’85, en los lobatos. A Darío, Andy y Carlos los conocí el ’88 cuando pasé a la tropa. Todos juntos hicimos súper buenas migas el ’91 al ’93, cuando fuimos pasando a los pioneros y a la ruta, donde mi hermano era nuestro jefe.

Fueron los campamentos los que permitieron que yo conociera el sur, y no fue hasta cinco años después que no superé la cota sur lograda el día de hoy. Como verán, tampoco fue muy gloriosa, en realidad.

Transcripción:


382va Noche Miércoles 9 de Febrero Mochileo

A las 08:30 nos levantamos y organizamos: Andy y Carlos se van a Chiloé, David y Sergio a Río Frío, Darío a Chiloé,(1) y Juano [Calcetines](2) y yo a Chiloé: [Rutacentro, cagá, compro Hobby, correo, carta](3)(4) Salimos a 5 sur con circunvalación, [peruanas], y no nos lleva nada hasta las dos,(5) nos colamos con otros locos, rompemos jugo, nos lleva hasta Calbuco. De ahí una camioneta blanca lleva a 6 compadres, barsamente pasa la media cola y los pacos, nos deja en Pargua. [Negritas] Ahí entramos, luego de unas empanaditas, en el Cai-Cai.(6) Simpático, la raja. Cruzamos a Chacao, compramos pancito, atún, mayonesa, bebida, y comemos muy bien.(7) [Iglesia]. Salimos a la 5 sur y nos instalamos a hacer dedo. Preguntamos compadre no sabe a dónde va.(8) Estamos caleta de rato y nos vamos. Esperamos el transbordador y nos vamos. Vomito cerdo, ene balanceo, y llegamos a hacer dedo. Compramos Block,(9) fósforos, y oscurece. ¡Nada nos lleva! Pasan los tres en una camioneta.(10) Sale un camión y nos lleva adelante. Poco bla-bla y voy culo. Nos bajamos y caminamos. Encontramos a los tres que llegaron a Ancud. ¡Cuevudos! En la casa no hay nadie, partimos a tomar colectivo. Nos metemos los 5, y llegamos a Antuhue, entramos a buscar a Javier(11) y llegamos. Entramos, hacemos tallarines, café, sopa y a las cuatro quedamos ZZZ.


(1) Eso era (¿o es?) típico de Darío: para qué hacer grupo si se puede ir solo.

(2) No sé qué cosa relevante habrá pasado con los calcetines y el Juano. Cuando yo escribía estas crónicas, con frecuencia me sucedía que recordaba algo que no había puesto, y lo ponía entre líneas, tal como se observa en el manuscrito original.

(3) Estos son mis primeros gastos registrados para este mochileo. Mi presupuesto total ascendía a $ 10.000. Mi idea era seguir mochileando hasta que se me acabara el dinero o se me acabaran las ganas. ¿Qué se acabó primero? Ya lo verán más adelante. Esas diez lucas me las envió mi papá a misiones con mi hermano. Recuerdo que le pedía financiamiento a mi papá durante las misiones, y siempre me dijo que no, por lo que cuando llegó mi hermano con plata, fue una grata sorpresa.

Primer gasto del mochileo

(4) En este lugar se fueron las cartas que había escrito en los días anteriores. Debajo, un cuadro con los gastos de este día, que me recuerdan que un sobre + estampilla eran $ 100.

(5) Eso era lo malo de estar en pareja con el Juano. Le decíamos el tío mala suerte, porque nunca lo llevaban. Si los registros están bien, estuvimos como cuatro horas sin poder salir desde las afueras de Puerto Montt hacia Chiloé.

(6) Cai-Cai debe ser el nombre del transbordador en el que cruzamos el canal de Chacao.

(7) Espero que algo de la comida descrita, yo la haya ayudado a financiar. Si bien lo malo de andar con el Juano era que no te llevaban a ningún lado, lo bueno era que se rajaba con gran generosidad. Al fin y al cabo, el presupuesto de cada uno era apretado.

(8) Me acuerdo perfecto del lugar donde hicimos dedo con el Juano. Era en el comienzo del camino al sur de Chiloé, hacia Ancud, y el día estaba bonito, con sol. En esa parte del camino, hacia adelante, todo se veía verde, hermoso y prometedor. ¡Lástima que no pudimos ir hacía allá!

(9) Creo que las Block eran unas galletas tipo oblea.

(10) Supongo que me refiero a los tres: Andy, Carlos y Dario. No creo que quienes hayan pasado fuesen Los Tres (la banda chilena).

(11) ¿Antuhue y Javier? No recuerdo nada de eso.

Texto original:

1994–02-08M Temuco a Puerto Montt

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En aquellos tiempos, nos tenían un mote al grupete que nos fuimos a mochilear: Nos decían “Los Barsas”. Nos ganamos ese apodo el ’92 y el ’93 por diversos motivos. Y la jornada descrita acá le pega completamente a la tónica de esos días.

Transcripción del manuscrito:


381va Noche Martes 8 de Febrero. Mochileo.

A las 6:10 despertamos, y pasa el tren a las 6:30. Nos subimos,(1) dejamos la mochila y encontramos a la Chubi,(2) buena onda, bla-bla, está con el Ariel, comemos pan con queso, pan con atún con Sergio y Juano, hacemos un jugo en otro vagón, jugamos carioca y gano dos veces, nos tomamos fotos, duermo ‘N’, y llegamos a Pto. Montt. La raja, hacemos un dissappear(3) y estamos libres para huevear. Vamos donde la tía de Sergio(4), compran algunas cosas. Algunos cocinan, otros llaman, y yo termino cartas y escribo. Comemos los tallarines y llega el resto, nos organizamos y David, Carlos, Sergio y yo vamos donde el famoso Javier(5) en auto, no está, y a la vuelta vamos a los videos.(6) Está el Golden Axe II, un compadre seco pa’l Tetris, intento machetear, vemos un grupo de humoristas. A la salida vemos qué hacer, y vamos al muelle en dos grupos. Cagados de frío, llega el resto y nos tomamos fotos. También frente a un hotel, con una minas cualquiera.(7) Damos unas vueltas y las encontramos, compramos copete en servicentro y se toma en el muelle.(8) Vamos al Mikonos,(9) nos vamos y en el paradero bla-bla y se van, nosotros nos vamos a acostar oblicuos con viga.(10) ZZZ.


(1) Lo que estamos haciendo acá es colarnos, sin pagar, pasando piola, en un tren lleno de scouts que van camino al Moot. Recuerdo que dejamos nuestras mochilas en un vagón, y luego nos esparcimos por otros vagones para así pasar más desapercibidos.

(2) Por supuesto, el mundo es muy chico, y adentro nos encontramos con más de un conocido, además de la Chubi. Adentro estaba Vladimir, el Jefe de Distrito de Providencia, que nos cachaba perfecto a nosotros, conocía perfectamente a mi hermano, y sabía sin lugar a ninguna duda que nosotros no teníamos absolutamente nada que estar haciendo ahí. Él después se reía, porque yo tuve la pésima suerte de conversar con alguien que era onda íntimo amigo de él, y quien le dijo por supuesto todo lo que estábamos haciendo. ¡No sé cómo no nos bajaron del tren!

(3) No recordaba el término ‘hacer un dissappear’. Este ‘dissappear’ consistió en salir del tren sin que nos pillaran. Las personas a cargo organizaron bajadas vagón por vagón. Nosotros vimos en qué orden iban, y hacia dónde se iban dirigiendo. Antes de que tocara nuestro turno, y a vista de todos, nos bajamos y nos fuimos hacia otro lado. Era imposible pasar desapercibidos realmente, porque la bajada estaba en un sitio abierto. En fin, nos bajamos, y escuchamos que nos empíezan a gritar: ‘¡Oye! ¡Ustedes! ¿A dónde van?’. Esa era nuestra señal de comenzar a correr, y bueno, dissappear. Súper barsa y en retrospectiva, inaceptable.

(4) La tía nos cedió un lugar que tenía atrás de su casa, una especie de bodega si es que no recuerdo mal. Ahí dejamos las mochilas y nos instalamos para luego ir a hacer las cosas descritas por Puerto Montt. 

(5) No recuerdo a este Javier, ni por qué sería famoso.

(6) Los videos: una de las víctimas del siglo XXI. En esos tiempos era una de las cosas típicas que hacíamos. En Santiago, íbamos a los que estaban en la Alameda, por Plaza Italia. Los locales de videos eran de lo más curiosos. Un montón de máquinas haciendo ruido, probablemente se fumaba adentro, y ver cuánto te dura la ficha.

(7) No tengo ningún recuerdo de estas muchachas. Y menos mal que no dejé registro de algún lenguaje menos, uhm, adecuado. 

(8) Yo creo que en esos tiempos yo no tomaba. O lo hacía en muy rara ocasión.

(9) ¿Qué sería el Mikonos? ¿Una disco, una fuente de soda?

(10) Esto si que lo recuerdo bien. El cuarto en el que estábamos no tenía piso, o no lo tenía terminado. Lo cruzaban una serie de vigas que impedían que pudiésemos dormir estirados. Por ello, dormimos ‘oblicuos’.

Texto original:

1994–02-07L Salto del Laja a Temuco

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En esos tiempos, la carretera 5 sur era de una pista por sentido. Una pista para el norte, una pista para el sur, y en general podíamos cruzarla a pie de un lado a otro sin ninguna barrera que lo impidese realmente.

Estábamos completamente desconectados de nuestras familias, nadie tenía celular, no había internet, y en relato irán apareciendo los mecanismos que usábamos para dar señales de vida.


380va Noche Lunes 7 de Febrero. Mochileo

Despertamos a las 8:30, y Juan Edo va a comprar pan, y nos dan agua. Desayunamos y vamos a lavarnos. Salimos y comemos una sandia que nos dieron (los mismos que nos dieron agua caliente). Salimos por el puente, y esperando un poco(1) encontramos a los otros tres. La raja, x 1000 nos metemos al camping(2) y nos detenemos un buen rato.(3) Me ducho y acompaño al Carlos a comprar. Vuelvo y termino la carta a la family.(4) Entonces nos organizamos y partimos.(5) Nos ponemos antes de unos locos a hacer dedo, y luego de brake dance(6) nos lleva un grunch buena onda. Escuchamos Los Tres y nos bajamos en Los Ángeles. 5 minutos y nos lleva una camioneta con ruedas adentro. Juano y yo adelante, David atrás. Por los pacos paramos, pero David se acomoda mal. Paramos, se bajan los dos, y los recogemos.(7) Al final subimos los tres a Mulchén. Esperamos un buen rato, y un flete buena onda lleva todo lo que hace dedo. La raja todo, hasta Temuco. Paramos en el ¿Apumanque? y ¡sorpresa! Darío con Andy.(8) La raja, tomamos micro y a Conaf.(9) Ahí nos instalamos. Mientras Darío caga, David, Juano y yo nos vamos. 3 x $200 en una micro y llegamos a la plaza. Encontramos altiro a Carlos y Sergio, que están desde las siete. Vamos a llamar y volvemos.(10) Hay otros scouts, y llamo de la plaza, a la Chubi, y está en Pto. Montt.(11) Nos tomamos fotos,(12) y vemos que podemos tomar tren del Moot.(13) Decidido, vamos a comer por ahí. Primero jugamos videos y listo, nos metemos por ahí y veo como comen. Como un pan y algo de completo de Juano y Darío.(14) La raja. Salimos y nos devolvemos caminando a la Conaf. Desarmamos las carpas y nos vamos. Hacemos dedo a un compartimiento blanco que nos deja en la estación a las tres.(15) Escribo carta a la Claudia(16) y quedo zzz.


(1) Como el otro grupo no había llegado la noche anterior, teníamos que barajar la opción de seguir o esperarlos, porque no teníamos forma de ponernos de acuerdo. Ellos podían pasar de largo el Salto del Laja, pensando que nos habíamos ido, o nosotros podíamos partir pensando que ellos iban a pasar de largo.

(2) Tengo evidencia que corrobora el relato:

Boleta del camping del Salto del Laja

(3) Esta foto es a la orilla del río Laja, dentro del camping:

(4) Esa carta a mi familia se perdió en el tiempo. Pero era una de las formas de dar señales de vida. Lo normal de este medio de comunicación, en todo caso, era que uno llegara a casa antes que la carta.

(5) Foto en el puente sobre el río Laja. No me acuerdo que decía el cartel que usaba el otro grupo, era algún mensaje del tipo “somos buenos y simpáticos”.

(6) El brake dance era nuestra técnica favorita para intentar hacer reir a los conductores y nos llevaran. Consistía en tomarnos de la mano los tres, y hacer el baile de break dance, terminando el último con el pulgar arriba. A veces funcionó, la mayoría de las veces, no.

(7) No entiendo nada esta parte. Lo que sí recuerdo, es que cuando íbamos en la parte de atrás de las caminionetas, era muy importante ir atentos a si había o no carabineros, porque estaba prohibido llevar gente atrás. Lo usual era que los que iban adelante o el propio conductor del vehículo, golpearan el vidro trasero, para avisar que teníamos que agacharnos.

(8) Esta es la maravilla de la era análoga. Sin ponernos de acuerdo ni en fecha, ni en lugar, y sin certeza alguna de si alguna vez iba a llegar, aparece Darío en alguna parte del sur de Chile, nos encontramos, y seguimos juntos el mochileo. Desde este punto en adelante, los grupos comenzaro a ser de dos, dos y tres, y a veces, cuatro y tres.

(9) Gracias al Andy, teníamos pituto en la Conaf. La idea original era quedarnos en Temuco y pasar la noche en la Conaf, en la carpa que andábamos trayendo.

(10) Esta era otra forma de dar señales de vida: llamar por teléfono. Había un número de CTC que servía para cobro revertido. El otro extremo podía aceptar o no la llamada, y asumir los cargos. Pero, según recuerdo, era bastante caro.

(11) Supongo que el hecho de ver otros scouts y llamar a la Chubi tiene una relación causa-efecto. Que la respuesta fuese que estaba en Puerto Montt, también puede haber tenido algun impacto en las decisiones que tomamos después.

(12) No tengo registro de esas fotos. Tal vez se velaron, o había otro de nosotros con cámara y no tengo las fotos que tomó.

(13) Esta fue una de las locuras de este mochileo. Como no teníamos itinerario ni plan fijo, nos pareció buena idea ir más rápido hacia el sur colándonos en un tren que iba a Puerto Montt. El Moot era una reunión de rutas. Como nosotros estábamos con toda nuestra tenida scout, pensamos que sería trivial pasar piola adentro.

(14) Según mi registro de gastos (sí, tengo un registro de gastos de este mochileo), hasta este punto yo he gastado $0, lo que significa que gracias al resto he podido ir comiendo pan con mortadela. Nosotros no nos hacíamos problema para nada con ello, y si alguno decidía hacer un gasto suntuoso (como un completo), era completamente libre de hacerlo. En esta ocasión en particular, recuerdo que Darío comió menos de la mitad de su completo, y me lo regaló porque “su organismo lo rechazó”. No sé como un organismo rechaza un completo, pero el mío, lo recibió feliz.

(15) En la estación de trenes de Temuco dormimos fantástico, calientitos, y cómodos; fue un verdadero gusto. Más adelante en el mochileo, pensamos que iba a ser una buena idea dormir en estaciones de tren, pero ya veremos que sucederá …

(16) Me imagino que esto tiene que ver con las misiones de las que veníamos antes de mochilear.

Texto original manuscrito:

1994–02-06D Pencahue al Salto del Laja

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Este día domingo 6 de febrero de 1994, yo tenía 16 años, 6 meses y 12 días, y estaba en mis vacaciones de verano, entre segundo y tercero medio. El relato original transcrito desde mi puño y letra viene a continuación, sin puntos aparte ni nada de eso, tal como el manuscrito original. Las palabras en las que no entiendo mi propia letra, las pongo entre signos de interrogación, así ¿?. Incorporo también al pie algunas notas explicatorias, referidas entre paréntesis, para dar contexto a lo descrito.


379va Noche Domingo 6 de Febrero. Fin Misiones

Despertamos a las siete,(1) ordenamos todo. Voy a devolver envases, le encaleto mochila a la Claudia, saco brillo al piso, arreglamos todo, tomamos desayuno, y luego de despedirnos, tomamos la micro a Talca. Encontramos a la Cecilia y al ¿Toño?, y no hablamos mucho.(2) Nos bajamos, organizamos los grupos, y partimos David, Juano y yo.(3) Salimos a la carretera hasta un cruce, súper animados. A las 10:10 nos lleva un Jeep incoloro, hasta San Javier. Caminamos un buen ratito y pasan los otros en un utilitario, David se echa aire, se dobla la mochila del David, estiramos las piernas, y a las 11:20 nos lleva una camioneta blanca 3x3, con la media partuza arriba,(4) hasta el restaurant del ¿camionero? Le achuntamos al jarro,(5) y a las 13:10 tomamos flete kaki, con dos loxis arriba que nos lleva a Parral. Ahí nos dan tomate y sandía. Nos bajamos altiro y empieza la guerra de a quién llevan primero.(6) A nosotros a las 2:00 un auto café porque somos scouts. La raja, hasta la entrada de Chillán, luego 5, 4, 8, y 3 + 2 = 5 cuadras llegamos a la plaza, compramos heladitos y aparecen el resto. Vamos a buscar sus mochilas, y se van.(7) Nosotros compramos pan y mortadela, lo comemos, y recogemos el mensaje que dejaron.(8) Caminamos pa’fuera y salimos a caminar, fuera de una bajada en el símbolo. Ahí comemos la sandía partida con un carnet Errol’s, y después Juan Edo saca cuchillo.(9) La raja, vamos a pedir agua a una casa y son puros perros. En otra nos dan. Nos corremos porque los otros se corren. Nace orgasmín(10) y nos ponemos en una barrera con sombra. ¡Nada nos lleva! Hay guerra de espiga y salimos a caminar, oscurece, llegamos al cruce y ¡Aleluya! una tipa para y nos lleva. La raja, quedamos culo y nos bajamos en el Salto del Laja a las 10:10. Buscamos gente, compramos bebida, comemos panes y no pasa nada.(11) Entramos barsamente a un camping y encontramos al administrador, don Marcelo. La raja, vamos al nochero, y nos buscan un lugar.(12) [la carpa grande]. Nos acostamos y quedamos zzz.


Notas

(1) Estábamos junto con otros muchachos y muchachas del grupo Pompeya haciendo misiones (pastorales, se entiende) en la localidad de Pencahue. Este día, finalizaban las misiones, y nosotros teníamos planificado partir a mochilear.

(2) No tengo absolutamente ningún recuerdo de quiénes podrían ser estar personas.

(3) Probablemente discutimos si era mejor hacer tres grupos de a dos, o dos grupos de a tres, y seguro entre los factores que consideramos estuvieron: (a) de qué forma iba a ser más probable que nos llevaran y (b) cómo facilitar ubicarnos en el punto de destino. El otro grupo eran Andy, Carlos y Sergio.

(4) Debe haber sido gente que iba muy animada.

(5) No sé que habría sido “achuntarle al jarro”. ¿Habrá tenido que ver con orinar?

(6) Esta guerra, sería la sana rivalidad entre los dos grupos nombrados, respecto de a quién llevaban primero a dedo.

(7) No teníamos un itinerario preacordado: la idea era ir viendo en cada tramo, según la hora, si pasar la noche dónde estábamos, o si seguir hasta otra localidad. Probablemente, el primer grupo habría pensado que nos íbamos a quedar en Chillán, pero luego entre todos nos pareció que era temprano, y decidimos seguir más adelante durante esta jornada.

(8) Estos papelitos con mensajes habíamos acordado dejarlos en las plazas de las ciudades, para que si un grupo llegaba primero, el otro supiera si (a) habían llegado y se fueron a recorrer, o si (b) llegaron y se fueron de nuevo más al sur. No está de más aclarar que ninguno de nosotros tenía en ese entonces teléfono celular.

(9) Esta es una de las cosas más chistosas de este mochileo. Como se describe en el relato, nos habían dado una sandía. En este punto, la quisimos comer, y no sabíamos cómo partirla. Hicimos la media cuática con el carnet de Errol’s, la partimos, y acto seguido, el Juano abre su mochila y saca nada más y nada menos que un cuchillo y un tenedor para comerla. David y yo: ¡PLOP!

(10) Le pusimos Orgasmín a una mochila pequeña de David, porque parecía tener cara de orgasmo. Le diseñamos su propia voz y frases típicas.

(11) Esta noche los dos grupos dormimos separados, en diferentes localidades. Yo no recuerdo exactamente qué le pasó al otro grupo, pero me indica David que habrían dormido en un bosque porque quedaron a medio camino.

(12) Los seis teníamos solamente una carpa para dormir, con capacidad para tres personas, y la llevaba el otro grupo. Entonces, esta noche dormimos a la intemperie en un sitio. Yo no lo recuerdo, pero David me indica que “nos pusimos toda la ropa de la mochila para dormir”, lo que parece completamente plausible. También me recuerda que el nochero “se quedó mirando como dormiamos ene rato…no se iba”.


Las fotos con las que acompaño estos posts son de David, que llevó cámara fotográfica, yo tengo unos escaneados en baja resolución. Acá estamos en la plaza de Chillán, yo tengo la sandía famosa.

Chillán con sandía
Texto original transcrito