Mientras estuvimos en el edificio IBM, era cosa de bajar unos pisos, almorzar en el casino, y luego dar la vuelta a la manzana.
Desde que nos mudamos a Lyon, y usamos cheque restaurant, la llegada de la hora de almuerzo implicaba un “¿a dónde vamos?”.
Y claro, algunos locales van siendo baneados. En alguno hubo colitis colectiva, en otro, comida cada vez más mala, en otro, nos subian el precio a cada rato, otro, estaba muy lejos, en otro, las palomas iban a las mesas a comer los restos, otros, muy caros, sólo para ir de vez en cuando.
Últimamente hemos ido al Bendito Sabor, más o menos nuevo. Está un poco escondido, todavía no va mucha gente. Pero es rica comida. Buenos postres. Agradable emplazamiento. Y un precio que encontramos barato. Esta semana santa, todos los días alternativa “no carne”.
Lo que no cambia es la conversación. “Ya poh, déjense de hablar de pega”.