Todos somos niños

La vida se carga y descarga como barcos en los puertos, que luego van a destinos dispares.

Fui a ver a mi tío a la unidad de cuidados intensivos de la Clinica Dávila.

Había una lista, y la encargada me indicó que si yo ingresaba no podría ingresar nadie más durante todo el período de visita. Esperé un rato por si llegaba algún otro familiar, y como no pasó nada, me puse un delantal y entré.

Si bien el tío está (y se ve) grave, está de un ánimo excepcional. Me metió conversa, me preguntó por la señora, la casa, la pega, los hijos y las vacaciones, se comió él solo un buen yogurt, y me agarró un poco pa’l webeo. Nos despedimos alegremente, me agradeció enormemente la visita.

Más tarde, en casa, estaban mi hermano y sus tres hijos jugando la tarde, mi cuñada en happy hour. Y jugamos, como se ve acá.

 

Pela’ito bueno

De quinto a octavo nuestro profe de Ciencias Naturales fue Mario Gárate. Esas clases solían ser de dos módulos seguidos, y se desarrollaban así:

El profe llegaba con su maletín y su impermeable saludando “buenos días, buenos días, buenos días, Dutrey pa’fuera” (costumbre que Dutrey primero alegaba pero luego asumía).

La primera mitad de la primera hora era una especie de charla científica, de temas diversos de física, astronomía, etc.

La segunda mitad de la primera hora, con la caja de tizas que traía el profe, dibujaba un pez precioso, a todo color, con lujo de detalles, y sus partes.

La primera mitad de la segunda hora nos pasaba fichas para que desarrolláramos en trabajo personal.

La segunda mitad de la segunda hora nos decía que nos quedáramos tranquilos mientras esperábamos el timbre.

A Palote, cuando por fín se sacó una buena nota le dijo “a tí te he subido muchas notas, por lo que esta te la voy a bajar”.

Para los trabajos de laboratorio, yo era como su ayudante o monitor, y tenía que elegir un compañero para ir a arreglar el laboratorio y recibir a los grupos. Lo que hacíamos era echarle fenolftaleína a las papas para ver su almidón, bañar en mercurio monedas de cien pesos, o hervir levadura con azúcar para destilarla y obtener alcohol.

El profe siempre escribia con pluma, y su firma era bastante complicada. Tenía una especie de signo peso por ahí ($), y el profe decía que era para que le “llegara platita”.

A todos nos trataba de “pela’itos”, y nos decía si éramos “pela’itos buenos” o “pela’itos malos”.

Cenando con Marcial

Primero, vean a mis sobrinos hoy ayudándonos a arreglar la casa:

Ya, ahora el post.

Como los niños están de vacaciones (i.e. David y Darío), la junta de hoy fue sólo con Marcial. Dadas las circunstancias, Marcial invitó a su casa, donde cocinó.

La recepción fue con un ‘picoteo’ de pollo con hierbas y salsas (guacamole, quesillo, alcachofa), y luego pasamos a unos costillares, uno a las hierbas, y otro aliñado, acompañado con arroz al vino y ensaladas.

Al último sorprendió con unas crepas flambeadas.

¡Notable la producción! Yo con suerte cocino huevo frito y caracoquesos.

La conversa fue menos leguleya que otras veces, sólo sobre los nuevos casinos que se abrirán, y nos centramos en las universidades privadas y en el transantiago (¡obvio!). Escribiremos otro post para nuestra opinión de las universidades privadas, y si quieren saber del transanitago, una opinión despolitizada la encuentran en este post de Matadero Palma.

Comenzó el reality

Luego de las audiciones los seleccionados fueron los tres niños Guerrero Yáñez y sus padres, con la perrita Sasha.

Llegaron a la casa-estudio Cousin el sábado, y las cámaras los captaron recién el domingo en la noche.

Invitados estrella, directamente desde Florianópolis fueron los Guerrero González.

Los artistas se enfrentarán a la vida en la casa que cruje, y la interacción con Lady Carmen. Por otro lado ¿serán los productores capaces de incorporar niños en su rutina?

El Sistema

En la editorial de El Mercurio de hoy me encontré con el punto de vista del usuario.

Es el usuario que quiere ser amigo de la machine, que quiere ser parte de su mundo, interactuar. Pero no quiere (no necesita) entenderla.

Y así se siente, como dice Corusco, “regula las conductas de todos quienes caen en sus fauces”, “Nadie puede discutir lo que diga el sistema”, “cuando ‘se cae’ el sistema, es como quedarse sin electricidad, agua o alcantarillado”.

No estoy de acuerdo en:

Todos deben discutir lo que dice el sistema. Porque el sistema es diseñado y construido por personas. Y si el sistema no está bien, es porque alguien de carne y hueso lo hizo mal.

El sistema no regula conductas. Hubo un ser humano que diseñó un modelo de proceso para la interacción con el sistema. Si esta persona no hace un buen modelo, las consecuencias se verán reflejadas en la conductas de las personas.

Estoy de acuerdo con:

El sistema no se debe caer. Si el sistema se cae, es porque alguien, de carne y hueso, hizo algo mal. La culpa no es del sistema. El sistema no puede ser llevado a tribunal, ni puede defenderse. Hay personas que tienen la responsabilidad, y esas personas si pueden (y deben ser) responsables.

Protagonistas de la casa

Comenzó el set-up del reality, armamos abajo la cama de los papis Guerrero Yáñez, y una de las tres camas de sus niños. Para ello despejamos dos de las piezas que estábamos usando de bodega.

Y llegó la primera protagonista, Sasha. Aprendimos cuánta comida dejarle, y cómo hacer para entrar y sacar el vehículo con ella.

Estuvo divertido, veamos cómo lo enfrenta doña Carmen cuando llegue mañana y se encuentre con Sasha, ¿leerá los mensajes que le dejamos en la pizarra?

El viernes o sábado llegan los otros cinco protagonistas.

Imperio Macedonico, Romano, Bizantino u Otomano

Da lo mismo la denominación de la zona.

Alejandro Magno los reunió en un imperio. Roma también lo hizo. Los bizantinos heredaron de Roma. A ellos los conquistaron los Otomanos. Recién a finales del siglo XIX comenzaron a separarse, proceso que terminó a principios del XX.

Hablamos de Grecia, Egipto y Turquía. Si todo sale bien, será allá la próxima vacación.

La imagen es de Google Earth.

Imperio

Ritual, no de lo habitual

Cuando falleció mi tío abuelo Raul, que era masón, participamos de un funeral bastante distinto. Se ponían los miembros de la logía en círculo, tomados de las manos, con un espacio vació donde debiese haber estado mi tío.

La persona que oficiaba la ceremonia lo llamaba tres veces, y al no haber respuesta, indicaba que ya no estaba con nosotros. Procedían entonces, si mal no recuerdo, a cerrar el círculo y dar por terminada la ceremonia luego de un par de discursos.

Hoy tuve un funeral San Fernando. A diferencia de los funerales católicos en los que he participado, acá el velorio fue toda la noche en el living de la casa (!), y luego partimos todos caminando detrás de la carroza hasta la iglesia, y luego hasta el cementerio.

Y a petición de la persona fallecida, sirvieron vino navegado en la madrugada y en la mañana.

Ruta del vino

Maravillosamente nos pusimos de acuerdo con los cabros y armamos un viaje al Valle de Colchagua, donde trabaja Hans como enólogo de la viña Estampa.

Nos juntamos a las 09:30, tipo 10:30 recogimos a David con las compras, y tipo 12:15 estábamos en Palmilla, cerca de Nancagua y Santa Cruz.

Partimos a una viña orgánica, Emiliana, donde una amiga de Hans que trabaja ahí nos contó toda la filosofía de la onda orgánica. Es súper loco, con la biodiversidad, biodinámica, luna ascendente, equinoccios, compost en vejiga de ciervo, e introducción de ganado en la zona de cultivo para control de plagas.

Ya teníamos el medio diente, y nos fuimos a comer un asado en la casa de Hans, que vive al lado de su viña. Pasamos a visitarla, y sacamos cualquier foto.

Nos despedimos, y mientras volvíamos a Santiago, se nos ocurrió pasar al supermercado en San Bernardo antes que cerraran, y preparamos un picoteo con choritos, champiñones y almejas. Nos animamos y jugamos una buena cantidad de horas de Monopoly, la versión de Los Simpsons.

Becario, pero no de la casa blanca

Ayer y hoy hubo junta con Gonzalo. Hay amigos a los que por un tiempo no les veo ni la punta de la nariz, y a veces aparecen varios días seguidos.

Celebramos que le fue bien con la beca Conicyt, por lo que podrá comenzar su doctorado. Estos doctores estudian 7 años, más 3 de especialidad, y ahora más encima hacer un doctorado, ¡uf!

Lo bueno de su enfoque, en todo caso, es que su carrera es eminentemente práctica, desde un comienzo viendo pacientes y participando en el ejercicio de la profesión y las instituciones de salud.

Conozco doctores (Ph.D.), por ejemplo en ingeniería, que jamás en la vida vieron una industria, o un negocio, todo fue investigación, escritura de artículos y hacer clases. Puro libro, bastante distinto, ¿no?

Ahora bien, esas son decisiones de carrera. No es lo mismo querer dedicarse a la empresa que a la docencia, aunque tengo la idea que en gringolandia está bastante integrado el mundo universitario y el empresarial.

Por otro lado, mi hermano Claudio también ganó beca para su doctorado en literatura, ¡heavy! Él seguirá haciendo clases en el colegio (es profesor), y sus actividades escolares, pero con menos horas.