Reflejo

This entry is part 6 of 14 in the series Fenomenología

800px-MSH82_st_helens_spirit_lake_reflection_05-19-82Discutía en el post anterior sobre el aspecto pre-reflectivo de la conciencia. Decíamos que cada experiencia conlleva un elemento que permite calificarla como ‘propia’ o ‘de uno’. ¿Qué pasa cuando el objeto de la experiencia (percepción, memoria, …) es uno mismo? Es una pregunta que motiva la caracterización del aspecto reflectivo de la conciencia.

Por ejemplo El otro día, el muchacho David me preguntó por los motivos que me habían llevado, muchos años atrás, a hacer tal o cual cosa. Me costó un poco responder, porque en realidad, no era algo que tuviese fresco en la memoria. Reflexioné, para poder ponerme en contexto, y luego intenté darle una respuesta, de acuerdo a quién era yo en ese entonces.

Literalmente, tuve que pensar “A ver, en ese entonces tenía X años de edad, estaba en la Universidad, no estaba pololeando, …” y traer, aparte de recuerdos, la experiencia de ser yo en ese preciso marco de tiempo solicitado por David.

Lo que realicé fue dirigir mi percepción hacia mí mismo, tomándome como objeto. Esto, involucra una autodivisión, o autodistanciación, y aparecen dos experiencias mías: la de estar reflexionando (en el presente), y aquella sobre la que estoy reflexionando particularmente (en el pasado, lo que me pedía David).

Respecto a la reflexión, es válido preguntarnos ¿implica pérdidas en la experiencia vivida? ¿incorpora elementos que no estaban presentes en la experiencia original? ¿qué grado de distorsión involucra la reflexión? Es como en la foto de arriba. En ella hay dos montañas: La original, y el reflejo. Y no son idénticas (la misma), ni tampoco iguales (una copia).

Además, la fenomenología se centra en el estudio de la experiencia. Para poder realizar este estudio, es imperativo un uso ‘metódico’ (uh?) de la reflexión. Si deseo obtener información válida de la reflexión, es clave conocer hasta que punto es ésta confiable.

Nos propone la fenomenología que la reflexión revela una estructura morfológica de la experiencia, que es posible de ser conceptualmente articulada. En este proceso, una experiencia ‘cruda’ es transformada (cocinada podríamos decir :)), dándole un sentido. Esta articulación se realiza usando los métodos que ya nombramos. Aun así, la experiencia tiene un significado autocontenido, propio, que estos métodos simplemente liberan, explican, o articulan, sin imponer nuevos significados.

En el siguiente post veremos cómo la fenomenología aborda el tiempo.

Antes de reflexionar

This entry is part 5 of 14 in the series Fenomenología

Cuando discutíamos el funcionalismo, vimos una manera de explicar la conciencia de uno mismo, y comentamos a la pasada que la fenomenología no aceptaría una explicación basada en estados mentales y la capacidad de tomarlos como objeto de atención.

Mind-artistic-spiralLo bueno, es que tomé un libro de fenomenología y dice exactamente lo mismo (tengo corroboración, eeeehh!). Lo que propone la fenomenología es que toda experiencia consciente implica un substrato de auto conciencia pre-reflectiva. Es una forma un poco rimbombante de decir que cada experiencia que tenemos es posible de ser caracterizada como propia. O sea, que el sujeto que está experimentando es uno mismo.

Esto que suena como obvio, bueno, en realidad no lo es tanto. ¿Recuerdan cómo a Neo podían ‘cargarle’ programas de artes marciales? En ese proceso, Neo no pasaba por la experiencia del aprendizaje, simplemente se le transferían las habilidades en cuestión. El enfoque fenomenológico negaría esta posibilidad, por cuanto implica que la experiencia es un objeto separable del sujeto. Para otro ejemplo, de disociación de experiencia y sujeto, vean la serie Dollhouse, la están dando en el canal Fox.

¿Qué caracteriza a esta auto conciencia pre-reflectiva? Sería una condición necesaria (pero no suficiente) para la experiencia, intrínseca, involuntaria, tácita, no observacional (no es reflexión), y no objetivizante.

Luego, cada vez que tenemos una experiencia (percibir algo, recordar algo, imaginar algo), aparte del objeto de la experiencia (el algo), cada una de ellas tiene en común que son algo para mí (el sujeto de la experiencia). Esto es lo que convierte a la experiencia en subjetiva: el hecho que cada sujeto es único.

Aquí podríamos comenzar un debate epistemológico (¿cómo es posible entonces conocer la realidad, si toda experiencia es subjetiva? ¿existen hechos objetivos?), pero eso lo dejaré para más adelante, en una serie acerca del conocimiento.

La conciencia pre-reflectiva es lo que nos permite, por ejemplo, sentir que las experiencias que tenemos son nuestras, aun cuando en su momento no les estábamos prestando atención. Como cuando vamos manejando, pasamos un cruce, y luego nos preguntamos “chuta! ¿la luz estaba verde o roja?”. Este es un ejemplo en el que, aun cuando no estamos prestando atención a la experiencia de manejar, no podemos decir ni que a) estábamos inconscientes, ni que b) no estábamos en control de nuestras acciones.

En este post hablamos acerca de las características pre-reflectivas de la conciencia. En el siguiente post hablaremos de la capacidad de reflexionar acerca de nuestras experiencias.

Tweets semanales 2009-10-11

Powered by Twitter Tools

Menú ejecutivo

Me junté con unos compañeros de mi trabajo anterior, en la zona de Lyon con Providencia, simplemente para echar la talla. Después de más de un año desde que me cambié de empresa, hay algo que innegablemente echo de menos: el concepto de menú ejecutivo.

La zona está llena de lugares que ofrecen un menú de entre $3.000 y $4.000 pesos que te permite elegir entre dos entradas (sopa o ensalada, por ejemplo), dos platos de fondo, y dos postres, e incluye jugo o bebida. Uno se sienta, viene un mozo, toma la orden, deja pancito y pebre, y uno come comida de casa, más o menos sofisticada, dependiendo del lugar. Como está lleno de locales intentando capturar clientes, sus precios son competitivos, y se esfuerzan por mantener la calidad.

Donde trabajo ahora, una universidad en un barrio alejado de oficinas y empresas, tengo dos opciones: menú de estudiante, o ir al mall. La primera opción, comer en la universidad. No hay mucha oferta, y los estudiantes no se caracterizan por un paladar muy refinado. Por lo tanto, es barato, pero en todos lados el concepto es tomar una bandeja, hacer la cola, y comer arroz pegoteado o tallarines recocidos, para luego ir a sentarse en un lugar ruidoso y atestado.

La segunda opción, ir al mall. O sea, cómida rápida (y hacer la cola con las bandejas) o ir a un local tipo Ruby Tuesday o Mamut, donde te sirven a la mesa, pero es carísimo para el nivel de la comida que ofrecen, gastando n0 menos de seis lucas por cabeza cada vez.

Es una cosa por otra. Perdí en la comida, pero gané en otras cosas, como por ejemplo, extensas áreas verdes, pocos autos, poco ruido, que sin duda son elementos compensatorios!

Ser objetivo

This entry is part 4 of 14 in the series Fenomenología

El quehacer científico se basa, mayoritariamente, en tomar cierto objeto de estudio, y observarlo de forma “no comprometida”, neutral, de manera que dichas observaciones puedan ser repetidas por otros investigadores, comprobadas independientemente. En la medida que estas observaciones van formando parte de un consenso, se validan y son usadas para establecer desarrollos posteriores (leyes, teorías), con diverso poder predictivo respecto del objeto en cuestión.

A esto se le llama un enfoque “en tercera persona”, y es el que mayoritariamente engloba a las explicaciones respecto a la mente que discutimos en la serie anterior (conductismo, funcionalismo, …).

Una pregunta relevante es, ¿podemos estudiar la mente exclusivamente con un enfoque en tercera persona”. La fenomenología propone que dicho enfoque no es capaz de estudiar a fondo la mente, que “se le escapan” elementos clave. Según la fenomenología, existen elementos de la mente que sólo pueden estudiarse desde el punto de vista de la misma persona que está experimentando fenómenos mentales (memoria, percepción, imaginación, …).

La fenomenología propone que usemos un enfoque “en primera persona”. Pero entonces, lo que obtengamos, ¿podrá ser llamado “científico”? Por definición, no sería objetivo, sino subjetivo. ¿Qué hacer?

La fenomenología responde con un conjunto de métodos para el estudio en primera persona, que clama generar observaciones que pueden ser usadas en un contexto científico. O sea, observaciones que evitan el sesgo y la subjetividad. Estos métodos son:

  • Epoché. Consiste en suspender, poner entre paréntesis, nuestra aceptación de la existencia de una realidad objetiva que está a la espera de ser descubierta e investigada. Es suspender nuestra actitud dogmática hacia la realidad, de manera de poder enfocarnos en lo que nos es simplemente dado por nuestra experiencia per se.
  • Reducción fenomenológica. Consiste en analizar la interdependencia correlacional entre estructuras específicas de la subjetividad y modos específicos de la apariencia o lo dado. En castellano, es dejar de interesarse en qué son los objetos, para enfocarnos en cómo son, de acuerdo a nuestra experiencia.
  • Variación eidética. Consiste en identificar las características invariantes de las cosas que experimentamos, descartando sus propiedad no esenciales, de manera de obtener el conjunto de propiedades del objeto que este siga siendo dicho objeto y no otro. De esta manera se analizan actos cognitivos tales como la percepción, el reconocimiento facial, la toma de decisiones, la percepción social, entre otros.
  • Corroboración intersubjetiva. Consiste en determinar el grado en que es posible replicar las estructuras descubiertas mediante los pasos anteriores con las experiencias de otros sujetos, de manera de descubrir si son universales o al menos si son capaces de ser compartidas.

Todos estos métodos se apoyan además en la idea que la conciencia no es simplemente otro objeto en el mundo, (como los árboles, los modelos matemáticos, los procesos químicos, las relaciones sociales, o los artefactos culturales), sino que la conciencia es el “lugar” donde todos estos objetos del mundo se revelan. En otras palabras, este enfoque niega que haya cosas “dentro” de la mente y otras “fuera” de la mente. El mundo y el ser son una unidad que se establece en la mente.

En el siguiente post veremos cómo enfoca la fenomenología algunos elementos del estudio de la mente.