La hora de los quiubo

El primer día de clases de octavo básico, nuestro profesor jefe nos indicó que, luego de la semana ignaciana, habría una instancia denominada “la hora de los quiubo”, donde se establecerían las responsabilidades derivadas de los resultados de dicha actividad.

“La hora de los quiubo” junto con “las patrañas de los curas comunistas” son interesantes elementos de dicho año.

No hubo hora de los quiubo, porque el rector le indicó a nuestro profesor jefe que el fondo de la semana ignaciana es competir sanamente, y la instancia indicada no ayudaba con lo de sanamente.

Recuerdo también de ese 1991, que una tarde fría de invierno comenzó a caer agua nieve, y salieron los otros octavos del primer piso (nosotros en el segundo) a ver la novedad, y no solo recibieron agua nieve, sino que algún tipo de agua humana.

Ese año eran los trabajos de música que eran más que globales, tenían tres notas, que incorporaban la grabación de un casete con fragmentos y comentarios. El profesor de dicho ramo se regocijaba de dos maneras: a) siempre entregaba las notas de más malas a mejores, en voz alta y lentamente; b) llamaba enormemente la atención respecto a los elementos sonoros de dichos casetes tipo “¡a tomar once!” o “creo que esto es Beethoven”.

¿Fue ese año el “Jadue, pregone”?

Venta

Hoy fueron a la pega a ofrecernos algunos servicios. Algunas frases me llamaron enormemente la atención, y las anoté:

  • “El mercado chileno está más maduro”. 
  • “Auto re-arquitectura de aplicaciones legadas”.
  • “Herramientas altamente automatizadas”.
  • “Metodologías de clase mundial”.
  • “Esto es matemáticamente correcto”.
  • “Diferenciadores ascendentes”.
  • “Auto transformación”.
  • “Procesos batch de alto rendimiento”.
  • “Rescate de ERP”.

Remojando sopaipillas en jugo de machas a las parmesana

Reflexión #1, mientras comía un churrasco italiano y un schop en la Terraza al lado del teatro de la Chile en Baquedano. “Parece que esta junta de día martes va a durar menos que un candy, de más alcanzo a ver un par de capítulos de Los Simpsons en la casa”.

Reflexión #2, mientras comía un plato de papas fritas y un schop en la Terraza al lado de Idief, en Vicuña. “Otra tallita de este mozo y se gana un ataque de mostaza y ketchup”.

Reflexión #3, mientras comía gyosas y una jarra de sangría en el Ecléctico de Condell. “Qué ganas de comer ceviche”.

Reflexión #4, mientras comía machas a la parmesana y una botella de vino blanco en la Casa de Cena. “Esto no va a resultar”.

Reflexión #5, mientras tomaba un schop en el Prosit de Plaza Italia. “No me lo termino nica, quiero puro irme pa’la casa”.

Plano regulador

Según me indica mi comuna, mi casa tendrá uso de suelo Upr: Uso preferentemente residencial:

“La zona UpR tendrá como destino preferente el Residencial, quedando todas las demás actividades subordinadas a ésta.”

En particular, “El mayor cambio se centra en la incorporación de sectores entre las calles Condell y General Bustamante, creciendo este uso hacia el poniente, congelandose las actividades más impactantes que permitía el anterior uso.”

Además, seremos zona de edificación EA7, “Zona de Edificación Aislada de 7 pisos. Son zonas de edificación aislada de hasta 7 pisos y un máximo de 22,00 m de altura, con baja ocupación de suelo, sin adosamientos y con antejardín, según se señala en el plano respectivo.”

Se puede consultar por dirección.

Uso de suelo Area edificación

Perfume

Hoy terminé de leer esta novela. Totalmente recomendable, me gustó harto.

Incidentalmente, fui por el día a San Fernando, y en el camino disfruté diversos olores, propios del paisaje. Quema de predios, plantaciones, estiércol, embrague de camión, río con aguas servidas, sandwich ave pimiento, gasolina YPF, jazmín de antejardín, McNífica de Buín, sandía roja de San Fernando, vainilla lacrimosa.

Pasó la cita a ciegas

No estoy autorizado a dar detalles sobre la cita a ciegas. Me limitaré a contar que, si bien es raro el concepto, no lo pasamos mal. Sin duda es una sensación inquietante para los involucrados que se están conociendo.

Por supuesto, si la cita fue buena, mala o más o menos, lo deben calificar los involucrados.

Cita a ciegas

Nunca participé de una. Lo más cercano fue por el ’96 o ’97, cuando mi papá me intentó convencer de acompañar a la hija de un colega de él a su fiesta de graduación de cuarto medio.

La conversación (supuestamente para convencerme) era más o menos así:

- Pepino, esta niña es muy estudiosa, la primera de su curso, pero no tiene muchos amigos, por eso le pidió a su papá que la ayudara a buscar pareja entre los hijos de sus colegas.

- Papo, no me interesa en lo más mínimo.

[Nota del transcriptor: Más o menos en esos años mi papá me decía Pepino, una derivación de Pipe, por Felipe, y yo le decía Papo, una derivación de papá].

Para mis adentros (no recuerdo si lo verbalicé), pensé inmediatamente que esa niña no podía ser muy guapa.

Veremos como sale la cita a ciegas de la que seré espectador esta noche.

Ex-alumnos de magíster e ingeniería de software

Desde hace unos años quien fuera nuestro profesor guía de magíster de la PUC, Yadran, nos invita a cenar y echar la talla con él y otros ex-alumnos que ya han terminado su postgrado.

Fuimos José Tomas, Karen, la Cons y yo, y entre otras cosas conversamos de nuestras diversas vidas laborales: en retail, en desarrollo web a medida, en desarrollo web corporativo y en desarrollo de sistemas en tiempo real.

En particular discutimos el uso de las ‘buenas prácticas’ de ingeniería de software.

Luego de haberle dedicado 4 años de mi vida laboral a ese tema, lo único que tengo que decir al respecto es: lo primordial es aumentar la felicidad del cliente.

Y, junto con un grupo de personas, estamos convencidos que la forma de hacer más feliz al cliente es siendo expertos en establecer y cumplir compromisos.

Aprender biografías

Entre las cosas que debíamos saber, y supongo que todavía es parte del curriculum, estaba la vida de BP. Entonces claro, luego de haber estado más de diez años en eso, se me quedaron grabadas dos fechas: 22 de febrero de 1857 y 8 de enero de 1941.

Como todavía me acuerdo de la aritmética, en particular de la sustracción, entonces hoy se cumplen 66 años de la muerte de este personaje.

Otra cosa a la que éramos incitados, era leer el libro que escribió este personaje en 1908. A todo esto es un libro bien entretenido.

Incluso jugábamos al sitio de Mafeking, teníamos canciones con letras como “yo quiero volver a mi buen Transvaal”, nos sabíamos el nombre de las patrullas de Brownsea, y cómo/dónde conoció a su esposa.